Con la llegada del otoño, los jardines de General Pico y la región se preparan para una transformación. Es la temporada ideal para plantar las especies bulbosas que llenarán de color la primavera. La Técnica en Floricultura, Jimena Asquini, visitó los estudios de InfoPico Radio 99.9 para compartir todos los secretos y consejos prácticos para asegurar una floración exitosa.
¿Qué son las bulbosas y cuándo plantarlas?
Para empezar, Asquini desmitificó el concepto de bulbo. “Son plantas que por su lugar natural no pueden tener un sistema radicular o un tallo normal, entonces la naturaleza les modifica parte de su estructura para poder almacenar agua y sales minerales”, explicó. Coloquialmente, se les conoce como ‘papas’.
“Ahora, a fines de marzo, comienza todo lo que es la temporada”, indicó la especialista. Es el momento perfecto para plantar especies como tulipanes, marimonias, fresias, lilium, narcisos y jacintos. Estas plantas pasarán el período de frío bajo tierra para brotar con fuerza entre julio y agosto.
Un dato clave que aportó Asquini es qué hacer después de la floración: “Siempre recomiendo que dejen a la planta quince o veinte días más sin flor. Eso va a hacer que, con la acumulación de clorofila, empiece a formar nutrientes y los vuelva a almacenar nuevamente para poderlos usar el año siguiente”. De esta forma, aunque la planta desaparezca en verano, volverá a brotar la temporada próxima.

El riego: menos es más
Una de las grandes ventajas de estas plantas es su bajo requerimiento hídrico, un tema relevante en La Pampa. “Requieren muy poca agua. Son fantásticas si uno quiere ubicarlas en un jardín donde no queremos regar demasiado o no tenemos agua para regar”, subrayó Asquini.
Sin embargo, advirtió sobre un error común: el exceso de riego.
“Si las ubico en un lugar donde todo el tiempo va a caerle agua, como cerca de un sistema de riego automático, es muy probable que se pudra. Es preferible ubicarlas donde yo pueda hacer un riego controlado, porque si no, es complejo, se mueren”.
A pesar de necesitar poca agua, no hay que abandonarlas. “Hay que darle un riego, aunque sea una vez por semana”, aclaró, para evitar que el bulbo, que es un órgano vivo, se seque.

Preparación y mantenimiento para una floración exitosa
Muchos bulbos que se compran en viveros, especialmente los importados, vienen deshidratados. Asquini reveló un paso fundamental antes de la siembra. “Siempre que se compren los bulbos de esa manera, sueltos, se deben hidratar mínimo una hora en agua. Si tuviéramos algún fertilizante orgánico, como humus de lombriz, se lo ponemos, es lo ideal”. Este proceso de rehidratación activa el bulbo y puede hasta triplicar su tamaño.
Para mantener las plantas saludables y productivas, la técnica recomienda una renovación cada cuatro años. Esto implica levantar los bulbos, dividirlos y replantar los más grandes. Los más pequeños se pueden llevar a “engorde” en un cantero o maceta aparte, donde desarrollarán follaje y almacenarán nutrientes para poder florecer en uno o dos años.
En el caso de plantas con rizomas, como las achiras o clivias, el método es más directo.
“Lo ideal es fines de marzo, levantar todo eso de la tierra, cortarle las hojas al ras, bien al ras, y dividirlo con un palo o un cuchillo serrucho. Así nomás. Con que dejemos el tamaño de un puño ya es suficiente para que se induzca a floración”.

Paciencia, la virtud del jardinero
Finalmente, Asquini se refirió a la ansiedad, un enemigo común de quienes se inician en la jardinería. “La mayoría es ansioso. Te compran los bulbos y a los 15 días te escriben y te dicen ‘¿vos sabés que no me brotó?’. No, no, te va a brotar dentro de dos meses”, comentó entre risas.
Para calmar esa ansiedad, sugirió: “Cuando compren esto, compren también plantines de estación, un pensamiento, una petunia. Entonces ya la ansiedad de ver la planta terminada se te pasa porque ya estás viendo algo sobre la superficie”.

