Jimena Asquini, técnica en floricultura, visitó los estudios de InfoPico Radio 99.9 para brindar recomendaciones sobre el cuidado de frutales en esta época del año. La especialista advirtió que agosto es el momento justo para realizar tratamientos sanitarios, podas y trasplantes antes de que comience la floración a fines de mes.
La ventana de oportunidad está por cerrarse
Los frutales de pepita —membrillo, manzana y pera— y los de carozo —ciruela, damasco, durazno y cereza— requieren atención ahora, cuando todavía están en reposo invernal. «Cuando inicia la floración empiezan a traer ciertas enfermedades y ciertas plagas que a futuro, cuando uno tiene ya la fruta dentro de la planta, ya no lo puede resolver», explicó Asquini.
El caso más emblemático es la mosca de la fruta, que deposita sus huevos justo cuando la planta pierde la flor. La fruta «bichada» que aparece en verano tiene su origen en ese momento.
«Si nosotros queremos resolverlo cuando ya la fruta está empezando a madurar o ya está casi madura, eso ya no tiene solución porque la previa de esa plaga fue en floración»
Torque y gomosis: las enfermedades más comunes
La especialista detalló dos patologías frecuentes en los jardines pampeanos:
- Torque del duraznero: se manifiesta con una savia pegajosa en las puntas de las ramas y hojas retorcidas al brotar. Afecta principalmente a los duraznos.
- Gomosis: aparece como una gelatina que luego se solidifica sobre el tronco y los tallos jóvenes, generalmente de color rojizo. Es común en ciruelas, cerezas y damascos.
Ambas enfermedades pueden prevenirse con aplicaciones de fungicidas durante agosto y una segunda dosis en septiembre. «Los fungicidas son preventivos. Yo lo voy a aplicar ahora para a futuro evitar que ese patógeno ingrese dentro de la planta», aclaró.
Sin fertilización, la planta hace «aborto espontáneo»
Otro problema recurrente que Asquini atiende en el vivero es la caída prematura de frutos verdes entre diciembre y enero. La causa suele ser la falta de nutrientes.
«La planta cuando no tiene nutrientes para abastecer toda la fructificación, hace selección natural, hace aborto espontáneo», graficó. Los frutos mejor ubicados y con mayor exposición solar sobreviven; el resto cae. La solución es simple: fertilizar con Nitrofoska triple 15 de manera regular.
Patios chicos, megacasas y menos frutales
La técnica reconoció que cada vez se ven menos frutales en los hogares. «Antes los terrenos eran mucho más grandes, se priorizaba más el patio y no tanto la casa. Hoy en día son megacasas con espacios re chiquititos que apenas le entra la pileta», observó.
Sin embargo, destacó que los frutales modernos vienen injertados y con una poda de formación que los hace más compactos. «Hoy podemos tener una planta que la podemos cosechar fácilmente con la mano», señaló, a diferencia de los árboles enormes de antes que servían también como sombra.
Plantas certificadas: una cuestión de sanidad nacional
Asquini fue enfática sobre la importancia de adquirir frutales con certificación de SENASA. Las plantas deben tener una etiqueta con los datos del organismo, el productor, la variedad y el pie de injerto.
«Nosotros somos un país productor de frutales. Si manipulamos plantas que no están certificadas, que pueden contraer otras plagas, pueden ser perjudiciales si entran a provincias como Mendoza, Neuquén o Río Negro», advirtió. Esas regiones cuentan con barreras sanitarias para proteger sus cultivos y la economía nacional.
En General Pico, los viveros habilitados y con local comercial reciben visitas de control de SENASA, lo que garantiza que la mercadería cumpla con los estándares exigidos.



