Judiciales

Federico Pellegrino, juez de General Pico: “No somos bichos tan raros, la gente necesita comprender nuestro trabajo”

3 marzo, 2026 a las 08:00
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Lejos quedó el histórico axioma de que los magistrados solo hablan a través de sus fallos. Hoy, la comunicación es una herramienta vital para acercar el Poder Judicial a la sociedad. Así lo entiende Federico Pellegrino, juez de audiencia de General Pico, quien visitó los estudios de InfoPico Radio 99.9 para desmenuzar la realidad del sistema penal, los delitos más complejos que azotan a la región y los dilemas íntimos que enfrenta un juez en una ciudad del interior.

“Antes la expresión era que el juez hablaba por su sentencia, y hoy me parece que contar qué es lo que hacemos es llegar más a la gente. No somos bichos tan raros”, definió el magistrado al inicio de la charla.

Un Código Penal de 100 años y el mito de la “puerta giratoria”

Uno de los reclamos sociales más frecuentes en las calles pampeanas es la velocidad con la que los delincuentes recuperan la libertad tras ser demorados por la policía. Al respecto, Pellegrino fue tajante y explicó cómo funciona el entramado legal que rige en todo el país, basado en un Código Penal de 1922 que ya acumula más de mil reformas.

“Tanta reforma le ha hecho perder coherencia al Código. Se legisla en el momento y por ahí un abigeato tiene la misma pena que una tentativa de homicidio”, graficó. Sobre las excarcelaciones, el juez recordó que rige el principio de inocencia y que la prisión preventiva solo se aplica si existe peligro de fuga o de entorpecimiento de la investigación. “Todos quisiéramos que estuvieran presos cuando cometen un delito. Si me hurtaron la bicicleta, quiero que el tipo vaya preso, es así de clarito. Pero hasta que no haya una sentencia firme con un doble conforme (dos tribunales que digan lo mismo), la persona es inocente”, detalló.

El peso de condenar en una ciudad chica

Ejercer la magistratura en General Pico implica cruzar miradas en el supermercado, en el club o en la estación de servicio con personas que, eventualmente, pueden sentarse en el banquillo de los acusados. La carga mental de enviar a alguien a prisión, especialmente a jóvenes, es una realidad ineludible.

“Pertenecemos a una comunidad pequeña y muchas veces tenés conocimiento de la persona. La familia viene a preguntar y vos los recibís”, admitió Pellegrino. Sin embargo, aclaró que al momento de dictar sentencia prima la contundencia de las pruebas: “Una vez que tomás la decisión y tenés las pruebas para determinar que la persona es culpable, procedés en consecuencia. No es que no te afecte, pero es el trabajo y lo tenés que hacer. No estamos para perdonar a nadie”.

Abuso sexual: el delito intrafamiliar que desgarra

Al abordar la temática de los abusos sexuales, el juez reveló que es uno de los delitos que más se investigan en las audiencias de juicio en la ciudad. La abrumadora mayoría de los casos comparte un patrón escalofriante: el victimario pertenece al círculo íntimo de la víctima.

“En el 99% de los casos, la víctima siempre conoce al victimario, es del círculo familiar amplio o cercano. Los padres ponemos control sobre las personas que no conocemos para que no tengan acceso a nuestros hijos, pero el abusador sí tiene ese acceso liberado”, explicó.

Pellegrino destacó los avances del sistema para evitar la revictimización, como la implementación de la Cámara Gesell, que evita que los menores tengan que declarar repetidas veces y enfrentarse a sus agresores en un debate oral. Ante las críticas por la falta de precisión en las fechas dentro de las sentencias por abuso, el juez fue claro: “Un niño no sabe mentir. Si yo te hablo de energía nuclear, meto la pata porque no conozco. ¿Cómo va a inventar un niño sobre algo de sexualidad que no conoce? La falta de precisión de fechas se debe a que tardan en contarlo por miedo a no ser creídos, y los chicos no tienen noción de los horarios”.

Menores y el debate por la edad de imputabilidad

Consultado sobre la posible baja de la edad de imputabilidad, un tema candente a nivel nacional, Pellegrino aportó una mirada integral. Si bien reconoció que un chico de 14 años hoy tiene mucha más información y conexión con la realidad que en décadas pasadas, puso el foco en las fallas previas del Estado.

“Si el menor llega a la justicia penal es porque un montón de organizaciones e instituciones han fallado. Una vez que llegó a nosotros, el resto falló. El otro problema es qué hacemos cuando lo condenamos, a dónde lo mandamos. Bajar la edad por bajarla simplemente no cambia las cosas, el tema es dónde vamos a trabajar su reinserción”, reflexionó, advirtiendo que las condiciones actuales de detención “no le sirven a nadie”.

Justicia sin papel y nuevas estafas

En el tramo final, el magistrado valoró la modernización del sistema judicial pampeano, hoy completamente despapelizado y digital, aunque marcó un límite personal con las nuevas tecnologías: “Yo no uso inteligencia artificial para mis sentencias. Corrés el riesgo de que sea sesgada. Yo no repito ninguna sentencia, arranco todas de cero buscando el convencimiento personal”.

Además, alertó sobre las nuevas modalidades delictivas que llegan a la provincia, principalmente estafas telefónicas orquestadas desde penitenciarías de otras provincias, que utilizan a jóvenes locales como “recolectores” del dinero a cambio de un viático. Frente a este panorama, Pellegrino destacó el rol de los investigadores locales: “Tenemos una muy buena policía y fiscales que saben cómo operar. Acá no hay gente que esté jugando al tenis a las 11 de la mañana, todo el mundo se dedica y trabaja”.

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