Este lunes, el sector educativo de distintas provincias del país llevó adelante un paro nacional en reclamo de mejoras salariales y condiciones de trabajo. En La Pampa, el Sindicato de Trabajadores de la Educación Pampeana (SITEP) acompañó la medida y se sumó a la jornada de protesta, visibilizando las tensiones y la incertidumbre que atraviesan al sistema educativo.
En diálogo con InfoPico Radio 99.9, Christian Rosso, referente del SITEP, trazó un panorama sobre la situación actual y los desafíos que enfrenta la docencia a nivel nacional y provincial.
“Hace años que milito en el sindicalismo y no recuerdo una situación tan tensa y tan desesperante”, afirmó Rosso, al referirse a la compleja coyuntura que se vive en varios puntos del país: “Estamos hablando de edificios destruidos, salarios miserables de 450 mil pesos y un escenario en el que cuesta dimensionar todo lo que ocurre”.
El dirigente señaló que, en muchas provincias, la estructura educativa se ve desbordada por la falta de inversión y la precarización. No obstante, subrayó que en La Pampa la realidad es distinta, si bien también existen reclamos en materia salarial y edilicia. Rosso hizo énfasis en la última propuesta salarial de la provincia, que incluye una cláusula gatillo y una recomposición de algunos puntos:
“No podemos decir que es lo mismo el gobierno nacional, que es autoritario y anti obrero, con la política del gobierno provincial. Aquí hubo una propuesta que empieza a revertir la situación, aunque no es para dar ninguna vuelta olímpica”.
En tanto, describió que la medida de fuerza nacional se llevó a cabo a pesar de los temores de algunos trabajadores por posibles descuentos:
“Hay muchos docentes que no querían hacer esta medida de fuerza por la bronca del descuento y la quita en el salario del paro anterior”, explicó. Sin embargo, insistió en que “no vamos a sacar los pies del plato” y que si continúan los paros nacionales, van a sumarse en solidaridad con otras provincias que reclaman mejoras.
Un año turbulento para la educación
Consultado sobre el panorama general de cara a 2024, Rosso anticipó un año marcado por la confrontación salarial y las tensiones políticas:
“Este gobierno nacional no va a recular, va a seguir avanzando con esta política de ajuste, y si uno se planta, responden con represión”, sostuvo. “Veo que del otro lado, los docentes tampoco van a retroceder, a pesar de las complicidades, dudas o tibiezas de algunos sectores dirigenciales”.
El referente del SITEP recordó que el deterioro salarial de los trabajadores estatales viene de varios años atrás, y consideró que el gobierno de Milei “aceleró ese proceso de ajuste”.
Calidad educativa y debate pedagógico
Por otro lado, Rosso se refirió al reclamo social de mejorar la calidad de la educación y la necesidad de debatir la política pedagógica:
“La escuela hoy es un Frankenstein, es un ensamble de propuestas y políticas que se van superponiendo sin una discusión de fondo”. Asimismo, enfatizó que, ante la irrupción de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial en el aula, “la escuela no sabe qué hacer” y se requiere de un rediseño urgente.
“No hay que despreciar la teoría, hay gente en el Ministerio muy formada, pero también hay que hablar con las maestras y profesores que están en territorio”, aseguró. En esa línea, reclamó “un congreso pedagógico” que permita replantear metodologías, planes de estudio e inclusión de la tecnología desde la experiencia de los docentes.
Una discusión que trasciende lo salarial
Finalmente, Rosso concluyó que el debate sobre la educación pública no debe reducirse solo al salario, aunque considera fundamental una recomposición acorde para garantizar una calidad educativa real. “La escuela sigue siendo un actor muy importante, y cada docente puede aportar muchísimo. Lo que falta es abrir el juego, generar consensos y escuchar al que piensa distinto”, reflexionó.
El paro nacional en el que participó SITEP abrió así un año lectivo signado por la conflictividad, pero también por la necesidad de repensar el sistema y de unificar criterios para fortalecer la escuela pública. Del lado de los docentes, advierten que la lucha continuará mientras no se atiendan sus principales reivindicaciones: mejorar las condiciones laborales, salariales y, sobre todo, repensar el modelo pedagógico en un contexto cambiante y exigente.

