La médica cardióloga Lorena Brocal alertó en diálogo con InfoPico Radio 99.9 que el deterioro de las arterias comienza a producirse muchos años antes de que aparezca un accidente cerebrovascular (ACV) y que, en la enorme mayoría de los casos, ese proceso avanza sin dar ningún tipo de síntoma. Por eso insistió en un mensaje que repite cada vez que pasa por los micrófonos: conocer y controlar la presión arterial, la glucemia y el colesterol es, hoy por hoy, la única forma real de prevención.
La entrevista se dio en el marco del Día Mundial del Accidente Cerebrovascular, que se conmemoró este jueves 29 de octubre de 2026.
«El accidente cerebrovascular, junto con el infarto agudo de miocardio, son la principal causa de mortalidad», señaló la profesional, y remarcó que se trata de una fecha clave «para generar conciencia de que debemos cuidar nuestro corazón».
En ese sentido, la cardióloga explicó que no se trata de patologías aisladas: «Ese cuidado de la presión, de nuestras arterias y de nuestro corazón, cuida directamente a nuestro cerebro. La enfermedad vascular, que parte de cómo están nuestras arterias, también se manifiesta a nivel neurológico».
Un daño que no avisa
Brocal fue categórica al describir el carácter silencioso del problema: «Las arterias van de la misma manera que la hipertensión arterial sistólica, no tienen síntomas al principio».
Y detalló cuándo arranca realmente el deterioro: «El daño empieza antes. Empieza cuando hay hipertensión arterial que no controlamos, cuando hay diabetes que no controlamos, colesterol alto, el cigarrillo, la falta de actividad física. Todo esto hace al daño de nuestro sistema vascular, que obviamente no rodea solo al corazón, sino también a nuestro cerebro y a todo nuestro organismo».
«Hay que saber cuáles son nuestros números»
La especialista puso el eje en el control periódico y en la medición concreta de los factores de riesgo. «Lo que hay que hacer es ir al control, saber cuáles son nuestros factores de riesgo y, si los tenemos, controlarlos», sostuvo.
Entre los valores que cada persona debería conocer, enumeró: «Cuál es nuestro valor de presión arterial, nuestro valor de glucemia, de colesterol; poder medir nuestro índice de masa corporal, cuánto mide nuestra cintura, para ver si tenemos ese factor de riesgo que sería la obesidad».
Consultada sobre la reiteración del mensaje, la profesional no dudó: «Esa es la única forma de hacer prevención».
Factores que se controlan y factores que pueden desaparecer
Brocal diferenció entre aquellos riesgos que pueden eliminarse por completo y los que requieren un seguimiento sostenido en el tiempo.
«El tabaquismo y la obesidad son factores que pueden salir de la lista, el sedentarismo también. La hipertensión, la diabetes y el colesterol se pueden controlar y, ¿por qué no?, también desaparecer de la lista. Pero eso depende de nosotros», afirmó.
La médica subrayó además la importancia del diagnóstico como punto de partida: «Si no sabemos si los tenemos o no los tenemos, si no sabemos cuáles son nuestros números, no podemos accionar».
La prevención, por encima del tratamiento
Si bien reconoció que existen herramientas terapéuticas y un sistema sanitario preparado para reducir las secuelas, la cardióloga fue clara respecto de cuál es la prioridad.
«Lo único que evita que esto ocurra es el control cardiovascular, el saber cuáles son mis factores de riesgo y hacer todo lo posible para reducirlos», expresó.
Y cerró con una definición contundente: «Ese va a seguir siendo siempre el mensaje más importante: la prevención, para evitar que llegue todo esto. Después hay una industria y un servicio médico preparado para disminuir las secuelas y las complicaciones, pero lo ideal es que obviamente no tengamos ningún evento».