Político

Más allá de los octógonos: por qué la derogación del Etiquetado Frontal alarma a Nutricionistas

1 junio, 2026 a las 08:00

El proyecto del Ejecutivo Nacional para derogar la ley de promoción de la alimentación saludable, conocida popularmente como ley de etiquetado frontal, ingresó al Senado el 26 de mayo. La iniciativa busca armonizar criterios comerciales dentro del Mercosur, pero organismos de salud advierten que el cambio pondría en riesgo décadas de trabajo en prevención de enfermedades crónicas.

Más que octógonos negros

Carolina Gallo, presidenta del Colegio de Nutricionistas de La Pampa, explicó que la normativa sancionada en noviembre de 2021 abarca mucho más que los sellos de advertencia. “Involucra otros ejes relacionados a los entornos escolares, a mejorar los entornos escolares donde justamente están los niños, y a la regulación de la promoción, publicidad y patrocinio de los alimentos ultraprocesados dirigidos a niños”, detalló.

La ley fue reglamentada en marzo de 2022 tras un extenso proceso de debate que incluyó aportes de la academia, sociedades científicas y organizaciones civiles. Su implementación respondió a un problema sanitario concreto: las crecientes tasas de sobrepeso, obesidad y enfermedades crónicas no transmisibles vinculadas a la alimentación.

El argumento comercial versus la salud pública

Según Gallo, el proyecto oficial apunta a “reducir las limitaciones regulatorias económicas y armonizar criterios dentro del Mercosur”. El objetivo sería que las industrias multinacionales puedan “comprar y vender con las mínimas limitaciones regulatorias”.

“No apuntan para nada a la salud de la población, que es lo que defendemos como profesionales de la salud. La industria tiene intereses comerciales, intereses económicos. No tiene interés en la salud de la población como sí lo tenemos nosotros desde el ámbito sanitario”

La nutricionista destacó que el etiquetado argentino se basa en los estándares más rigurosos del perfil de nutrientes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Otros países del Mercosur cuentan con modelos más laxos que advierten sobre muchos menos productos.

Los números que respaldan la norma

Estudios realizados por el Ministerio de Salud de la Nación, la Federación Interamericana del Corazón (FICC) y UNICEF muestran resultados contundentes:

  • Casi el 90% de la población argentina está de acuerdo con los sellos de advertencia
  • Más del 50% los utiliza como guía al momento de comprar
  • Una proporción significativa modificó su intención de compra, especialmente en yogures, galletitas y barras de cereal
  • En yogures, el sistema argentino identifica altos niveles de azúcar en el 70% de los productos, comparado con apenas el 10% que detecta el modelo uruguayo

“Un sello de advertencia en el frente del paquete da una alerta rápido. La letra del etiquetado nutricional en la parte de atrás es muy chiquita, compleja de interpretar”, argumentó Gallo.

La situación en La Pampa

Aunque no existen datos exclusivos de la provincia, La Pampa participó de los estudios nacionales y grupos focales que evaluaron la efectividad de la ley. Gallo trabaja en el Ministerio de Salud provincial, en el área de programas de alimentación y prevención, donde observa directamente el impacto de la malnutrición.

“Estoy en el programa de salud escolar, a nivel provincial, y ahí vemos los datos antropométricos de los niños en las evaluaciones nutricionales. Los porcentajes de sobrepeso y obesidad cada vez son más altos y se mantienen, nunca bajan”, alertó la profesional.

El riesgo de nivelar para abajo

La representante del colegio profesional manifestó preocupación por un posible retroceso en la defensa de derechos, especialmente de las infancias. “Estamos de acuerdo en que no está mal armonizar los criterios dentro del Mercosur, pero no nivelando para abajo, sino nivelando para arriba”, sostuvo.

“Para mí no sería necesario llegar al extremo de la derogación, sino que se podría perfeccionar. Derogarla implicaría atacar no solo los sellos, sino también los otros ejes que se refieren a los entornos escolares, a las compras públicas y a la publicidad dirigida a los niños, que es muy importante”

Gallo subrayó que los niños “son los más indefensos en cuanto a la decisión de qué comer y qué no”, y que la industria alimentaria “les entra por el marketing visual, los paquetes que tengan dibujitos, las galletitas que tengan un personaje”.

Alimentación y entorno

La profesional reflexionó sobre los determinantes sociales de la alimentación: “Uno no se alimenta de una manera u otra solo por su voluntad, sino que uno compra y consume lo que tiene disponible. Si lo que te ofrecen en el supermercado es todo lleno de sellos porque la calidad nutricional es mínima o cero, entonces uno come lo que tiene disponible”.

Desde el Colegio de Nutricionistas promueven una “alimentación real, con alimentos reales, lo más natural posible”, alejada de los productos ultraprocesados. La prevención, insistió Gallo, sigue siendo la mejor estrategia frente al aumento sostenido de enfermedades crónicas no transmisibles relacionadas con la alimentación y el estilo de vida.

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