En un contexto económico complejo a nivel nacional, la gerente del Instituto Provincial Autárquico de Vivienda (IPAV), Erica Riboyra, y la intendenta de General Pico, Fernanda Alonso, remarcaron la vital importancia del pago de las cuotas por parte de los nuevos adjudicatarios. Este sistema solidario es el motor que permite a la provincia de La Pampa seguir construyendo hogares para las familias que aún aguardan su oportunidad.
El acceso a una vivienda propia es, sin dudas, un momento que transforma la vida de cualquier familia pampeana. Sin embargo, detrás de esa inmensa alegría existe una rueda solidaria que no puede detenerse. Desde el IPAV fueron tajantes al respecto: el recupero de los fondos es la piedra angular para que la política habitacional se sostenga en el tiempo.
Erica Riboyra, gerente del organismo provincial, hizo especial hincapié en el deber ciudadano que asumen los beneficiarios. “Estoy segura de que aquellas familias que hoy acceden a su vivienda tienen una enorme responsabilidad que cumplir con el pago de su cuota para que podamos continuar construyendo”, afirmó la funcionaria, recordando con empatía a todas las familias que aún sufren la enorme angustia de alquilar y esperan su techo propio.
La premisa es clara y se ha convertido en una verdadera política de Estado en La Pampa: “cuota que se paga, casa que se empieza a construir”. En tiempos donde los recursos son finitos y el panorama nacional aprieta el bolsillo, el esfuerzo conjunto y el compromiso de los pampeanos son la única salida para hacer frente a la demanda habitacional.
Por su parte, la intendenta de General Pico, Fernanda Alonso, reforzó este contundente mensaje. Para la jefa comunal, recibir la llave de una casa no solo otorga un derecho fundamental, sino también una profunda obligación cívica. “La esperanza está en la responsabilidad que todos asumimos cuando recibimos algo del Estado”, sostuvo Alonso.
En ese sentido, la intendenta piquense subrayó que el pago mensual se trata de un “compromiso ineludible”. “Tenemos que devolver mes a mes lo que estamos recibiendo y que nos cambia la vida para siempre”, concluyó, dejando en claro que la empatía y la responsabilidad financiera de los adjudicatarios de hoy son, literalmente, los cimientos de las viviendas del mañana.



