“Coco” Vieta y el “efecto estadística”: Por qué tener más gente trabajando no bajó la desocupación en La Pampa

22 marzo, 2026 a las 08:00
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El Licenciado en Ciencias Políticas, Juan Pablo “Coco” Vieta, analizó en InfoPico Radio 99.9 los recientes datos de desempleo publicados por el INDEC para el aglomerado Santa Rosa-Toay. Sostuvo que, a pesar de las especulaciones periodísticas, la cantidad de personas con trabajo ha aumentado y que la provincia se encuentra en medio de una profunda transformación del modelo económico.

Más ocupados, pero una tasa que confunde

Vieta comenzó desglosando las cifras que generaron debate. “La tasa de desocupación es un indicador que se saca del total de la población económicamente activa (PEA)”, explicó. Si bien la tasa del último trimestre fue del 6,8%, ligeramente superior al 6,7% del mismo período del año anterior, el analista señaló un dato clave: el número de ocupados creció.

“En el cuarto trimestre de 2025, tenés 65.000 ocupados en el aglomerado Santa Rosa-Toay, cuando en el cuarto trimestre de 2024 tenías 63.000. Es decir, ahora tenés 2.000 ocupados más”, afirmó Vieta. La diferencia en la tasa, según explicó, se debe a que la PEA (la gente que busca activamente trabajo) también varió, pasando de 68.000 a 70.000 personas.

La calidad del empleo y el auge del cuentapropismo

El analista político advirtió que no hay que confundir cantidad con calidad. El aumento en la ocupación se explica, en gran parte, por un crecimiento del cuentapropismo. Este fenómeno es una consecuencia directa del cambio de modelo económico.

“Tenés toda una reconversión de la matriz productiva. Hay muchos laburos industriales que en el gobierno anterior estaban protegidos por un andamiaje arancelario que hacía que pagáramos los productos por lo que no valen”, sentenció.

Según Vieta, con la apertura a la competencia internacional, esos empleos industriales protegidos desaparecen, ya que los productos importados ingresan a un valor “infinitamente inferior”.

¿Trabajadores pobres o subocupados?

Consultado sobre titulares que hablan de “14.000 pampeanos con empleo que no les alcanza para comer”, Vieta calificó esa afirmación como una “conclusión precipitada”. Aclaró que esa cifra se corresponde con los “subocupados demandantes de empleo”, es decir, personas que trabajan menos horas de las que desearían.

“En La Pampa siempre anduvo en esos guarismos. Los subocupados demandantes de empleo siempre estuvieron en torno a los diez mil, once, entre diez y catorce. Es gente que labura, pero quiere meterle más horas, seguramente por una cuestión relacionada con los ingresos”, detalló.

“Romper para construir algo nuevo”

Para Vieta, la economía argentina está en un proceso de cambio radical. “Para el proceso de transformación en el cual se encuentra la economía, donde se destruye parte de lo anterior para crear algo nuevo, el mercado de trabajo responde de manera adecuada”, sostuvo.

Explicó que los principales problemas de empleo se concentran en zonas donde el modelo anterior era fuerte, como el área metropolitana de Buenos Aires y su industria protegida. En contraste, señaló que “si mirás el comportamiento del empleo donde se hace fuerte la minería, el petróleo y el gas, en el NEA o en la Patagonia, ves que el mercado de trabajo está mucho más robusto”.

Los sectores que, según su análisis, quedarán en pie y prosperarán son “el agro, la energía, la minería y la industria metalmecánica asociada a esas actividades”, además de las manufacturas de origen agropecuario.

La sinceración de precios y el futuro del salario

Finalmente, Vieta abordó la cuestión de los salarios y la inflación. Afirmó que el poder adquisitivo mejorará “necesariamente cuando la inflación baje”, algo que proyecta para la segunda mitad del año. La clave, según él, es la regularización de los precios relativos, especialmente el de la energía.

Con una metáfora directa, describió el ajuste: “Tengo que recortar subsidios y hacerte pagar la tarifa lo que vale. Tengo que agarrar tu billetera y decirte: ‘esto que vos antes destinabas a puchos y boludeces, ahora me lo tenés que dar a mí para pagar la luz y el gas'”. Este sinceramiento, aunque duro, es fundamental para corregir el déficit fiscal, principal motor de la inflación en el país.

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