En su paso por los estudios de InfoPico Radio 99.9, la técnica en Floricultura, Jimena Asquini, brindó una cátedra abierta sobre uno de los aspectos más descuidados pero vitales de la jardinería: la nutrición del suelo. Con la energía renovada tras un viaje con amigas y una actitud que ella misma definió como “radiante”, la especialista desmitificó el uso de productos químicos y orgánicos, adaptando sus consejos a la realidad del agua y la tierra de nuestra provincia.
Asquini comenzó la charla con una aclaración contundente ante las bromas del equipo periodístico: “Yo vine a hablar de fertilizantes, cosas que hacen crecer”. Y es que, según explicó, gran parte de los problemas que los vecinos de General Pico observan en sus patios, como la caída prematura de flores o el aborto de frutos, se deben a la falta de comida de la planta. “En el 60 o 70 por ciento de las veces que vemos esa sintomatología es por falta de fertilización. La planta utilizó todos los nutrientes del suelo y ya no tiene más”, sentenció.
El problema del agua pampeana
Uno de los puntos más relevantes para los jardineros locales fue la explicación sobre el sulfato de hierro. Asquini detalló que plantas como hortensias, camelias, cítricos y jazmines del cabo sufren en nuestra zona no porque falte hierro en el suelo, sino porque el agua de La Pampa es alcalina y bloquea su absorción.
Para solucionar esto, compartió una receta casera infalible: “En un litro de agua, una cucharada de vinagre. Eso se aplica junto al sulfato de hierro cada 15 días, siempre previo a la floración”. Advirtió no confundirlo con el sulfato de aluminio, que es un “azulador” específico para cambiar el color de las hortensias y se aplica en agosto.
Febrero y marzo: el “estirón” de las plantas
Contra la creencia popular de que la primavera es el único momento de auge, la especialista remarcó la importancia de los meses de verano tardío. Utilizando una metáfora clara, comparó el ciclo vegetal con el crecimiento de los chicos:
“Febrero y marzo son los meses donde más crecen las plantas, es lo que los adolescentes llaman ‘pegar el estirón’. Es ese momento donde compran las zapatillas en enero y en marzo ya no les andan más. Ahí es donde tenemos que hacer una buena fertilización de base”.
Para esta época, recomendó productos de crecimiento como el Nitrofoska o el Triple 15. Además, adelantó una tarea para abril: aplicar fosfato diamónico. “El fósforo es un rustificador de tejidos; hace que los tallos jóvenes se pongan firmes y resistan mejor las heladas del invierno”, explicó.
La dosis justa: nada de “puñaditos”
Un error común en los hogares es la dosificación “a ojo”. Asquini fue tajante al respecto: el exceso de fertilizante quema y mata. Para superficies grandes de césped, la medida es de dos kilos cada 100 metros cuadrados.
Para macetas o plantas individuales, sugirió abandonar la medida del “puñado” y usar cucharas. “Para un arbusto desarrollado, una cucharada de té; para una maceta pequeña, con tres o cuatro granitos es suficiente”, indicó. También destacó la importancia de regar inmediatamente después de aplicar fertilizantes granulados para que se disuelvan y la planta pueda absorberlos.
Para finalizar, recomendó el Nitrofoska azul para frutales y huerta, destacando su relación costo-beneficio, ya que, aunque algunos productos líquidos puedan parecer caros, su rendimiento a largo plazo es superior. “Hay que hacer los deberes”, concluyó Asquini, dejando en claro que un jardín sano no es producto de la magia, sino de la constancia y el conocimiento técnico.

