por Margarita Cervio
Hoy les propongo conocer al Hornero (Furnarius Rufus). Pensaba qué ave proponerles este fin de semana donde las lluvias y tormentas son nuestro punto de atención. Y si pienso en un ave que necesite de la lluvia, el primero que se me viene a la memoria es el hornero.
Lo he visto en plena lluvia arreglando su nido o buscando un poco de barro para poder terminarlo. No solo necesita el agua para vivir, sino también para construir.

¿Qué decir del hornero? Tenemos tanto para conocer de un ave tan común para el pampeano, que casi no la notamos. El hornero es el ave nacional. Lo podemos encontrar en billetes, estampillas, monedas… El barrio en el que vivo se llama “Los Horneros”, fue parte del logo de un intendente de General Pico, tiene cientos de leyendas y poemas, la revista de la Asociación Ornitológica del Plata se llama así y, desde 2017, ilustra el billete argentino de mil pesos. En la literatura educativa peronista de la década de 1950, se utilizaba al ave como símbolo de trabajo, perseverancia y la construcción de la “Nueva Argentina”. Un ejemplo claro aparece en el libro Agua Clara (1955), donde el hornero representa al obrero dedicado, laborioso y familiar, diferenciándose de otros personajes holgazanes.
¿Por Qué es el Ave Símbolo Nacional?
Es el ave símbolo de Argentina desde 1928, elegido por su nido de barro resistente que simboliza el trabajo, la perseverancia y el hogar. Fue seleccionado en una encuesta escolar nacional organizada por el diario La Razón y la Asociación Ornitológica del Plata, destacando por ser una especie común en todo el país, monógama y trabajadora. El segundo lugar lo ocupó el cóndor andino (Vultur gryphus), ave representante de la majestuosidad de los Andes argentinos. Yo postularía al chimango. ¿Vos a quien postularías?
¿Cómo Reconocerlo?
Mide 18 cm, no tiene cresta y, aunque a simple vista es un marroncito más, tiene una diversidad de colores que hacen de su diseño único. La garganta y subcaudales son blancuzcas, la cola es de rufo fuerte a rufo apagado, el dorso es pardo, la pancita grisácea. Su tamaño es referencia para los que avistamos aves: cuando nos preguntan qué tamaño es tal o cual ave, solemos decir “tamaño hornero” o “más chico que un hornero”.
En el país existe el Hornerito Copetón (Furnarius cristatus) un poco más chico que el hornero y lo estoy esperando por La Pampa, tengo la esperanza de que en algún momento llegue, está en mi lista de buscados. He estado buscando algunos por más de 10 años y los he visto llegar, así que puedo seguir esperando. Aquí se los muestro y avisen si lo ven por esta zona.


El Nido: Una Fortaleza
El hornero debe su nombre a su costumbre de construir su nido con forma de horno de barro y al ver el nido, no podemos dejar de compararlo con una fortaleza, no solo por la robustez de su construcción, sino porque también cuenta con una pared interna que divide la cámara de cría protegiendo a los pichones de sus depredadores. Es construido por ambos padres y pueden tardarse de días a semanas en terminarlo, ya que en temporadas de sequía conseguir barro húmedo es casi misión imposible y alarga los plazos de construcción.

Un Proyecto de Ciencia Ciudadana
No es un ave tan estudiada como se piensa y son muchos los interrogantes sobre su nido, pero los investigadores argentinos Adreani y Mentesana, junto con el programador Tomás Córdoba, crearon una aplicación gratuita para el celular (@nidohorneros en Twitter e Instagram) que permitía tomar datos a partir de las observaciones de horneros en un par de minutos. Así pusieron en marcha un proyecto de “ciencia ciudadana” que atravesó las fronteras entre los países: más de 1.200 personas participaron al tomar fotografías de más de 12.600 nidos. Se encontraron un 12% más de nidos con la entrada a la derecha que con la entrada a la izquierda. Según los investigadores “es muy probable que una pareja construya siempre un nido con la misma arquitectura asimétrica, es decir, la entrada siempre en el mismo lado”. La falta de influencia de los factores ambientales en la asimetría de los nidos y la alta repetibilidad a nivel de pareja sugiere que un individuo sólo puede formar un “fenotipo asimétrico”. “Pensamos que es posible que la notable repetibilidad de la arquitectura bilateral de los nidos tenga una base genética”, afirmó Mentesana. Aunque tras plantear esa hipótesis, se genera una nueva pregunta: ¿La asimetría del nido depende de los dos miembros de la pareja o sólo la decide uno?
Les deseo un hermoso fin de semana con menos jaulas y más aves por descubrir.



