En un escenario político y económico de alta complejidad, Juan Pablo “Coco” Vieta, politólogo, brindó un detallado análisis de los recientes resultados electorales en la provincia de Buenos Aires y sus posibles repercusiones a nivel nacional y provincial. En diálogo con INFOPICO RADIO 99.9, Vieta desmenuzó las claves de un proceso electoral que, a su entender, confirma la profunda polarización del país y plantea interrogantes cruciales sobre el futuro.
En pocas líneas
- La elección en Buenos Aires muestra una fuerte polarización, con el 80% del electorado votando dentro de la grieta, y una mayoría en el Conurbano que rechaza las políticas actuales.
- En La Pampa, el peronismo enfrenta problemas internos debido a la inacción del vernismo, poniendo en riesgo su tradicional dominio electoral.
- A nivel nacional, se proyecta un mejor resultado para el oficialismo, apoyado en un “tercio paladar negro” de votantes y la atomización del peronismo en otras provincias.
- El desafío económico post-octubre es crucial: el gobierno necesita un buen resultado electoral para acceder a financiamiento y evitar una devaluación significativa y mayor inflación.
El especialista comenzó su análisis refiriéndose al asombro que generaron los resultados en la provincia de Buenos Aires. Particularmente, le sorprendió el desenlace en la Primera Sección Electoral (Conurbano norte), que incluye distritos como General San Martín, Tigre, San Isidro y San Fernando. “Ahí verdaderamente la elección debería haber sido más pareja y la que te compense lo que te iba a suceder en la Tercera Sección del Conurbano. Sin embargo, ahí no sucedió”, explicó Vieta. Esto, según su lectura, evidencia una mayoría asentada en la zona metropolitana de Buenos Aires que “quiere volver el tiempo atrás”. Para estos votantes, la situación económica previa, con cepo cambiario, brecha del 200%, inflación del 211%, déficit fiscal y subsidios, era compleja pero “la peludeaban” (la sobrellevaban), y ahora se les complica. Este resultado representa un fuerte llamado de atención para el gobierno, que podría ser corregido con una mayor asistencia de la gente que no fue a votar, ya que la participación fue mejor de lo esperado, pero no alcanzó los niveles históricos.
Vieta enfatizó que la elección bonaerense reafirma una Argentina “totalmente polarizada”, donde “el 80% del electorado votó adentro de la grieta”, una tendencia que, a su juicio, se replicará en todo el país.
El panorama en La Pampa: particularidades y desafíos internos
Al abordar la situación en la provincia de La Pampa, el politólogo señaló que las elecciones locales poseen características muy particulares que no se replican en otros lugares. “La elección en la provincia de La Pampa tiene características muy particulares que no se replican en otros lados y que por el momento deja al peronismo en una situación problemática porque tiene que ver con cómo están jugando los actores internos”, sostuvo. La clave, según Vieta, reside en el accionar del “Vernismo”, que hasta el momento “no hace nada”. El especialista criticó la escasa convocatoria observada en una reciente reunión del gobernador en General Pico, la segunda ciudad en importancia de la provincia. “Si eso es lo que va a llevar de cara al cuarto domingo de octubre, ya sabemos el resultado”, sentenció, haciendo hincapié en la falta de una foto con el candidato como un indicio de la complejidad interna. Para Vieta, si la situación no cambia, “acá se lleven un disgusto” en un lugar que siempre fue un bastión peronista, aunque con complicaciones en las legislativas.
Proyecciones nacionales y la necesidad de legitimidad
En contraste con el escenario pampeano, Vieta anticipó que al presidente le irá “mucho mejor” a nivel nacional, incluso con chances de imponerse en provincias importantes, citando la situación del peronismo en Córdoba, que se encuentra dividido. La elección de la provincia de Buenos Aires, a su vez, demostró que existe un “tercio paladar negro” del electorado dispuesto a “aguantar los trapos como sea”. Esta base de votantes, sumada a la atomización del peronismo en otras provincias, representa una virtud para el oficialismo. El politólogo también relativizó el resultado bonaerense al recordar que en esa provincia hubo una gran movilización de intendentes y se votaron múltiples categorías (concejales, consejeros escolares, senadores, diputados), lo cual no se replicará en octubre a nivel nacional. Por ello, considera que el gobierno tiene chances de mejorar su desempeño y, de esa forma, “darle la legitimidad que el programa necesita”.
Los escenarios económicos post-octubre: deuda y devaluación
Uno de los puntos más críticos del análisis de Vieta se centró en los desafíos económicos que enfrentará el país después de octubre, independientemente del resultado electoral. El politólogo destacó que, de aquí a que el actual gobierno termine su mandato, existen vencimientos de deuda por alrededor de 37.000 millones de dólares, de los cuales no se disponen más de 6.000 millones. “Para honrar esa deuda, el tipo tiene que volver al mercado de capitales, emitir más deuda para pagar la deuda vieja”, explicó. Si el gobierno no obtiene una ratificación electoral del rumbo elegido, no habrá manera de lograr ese financiamiento. Esto obligaría a honrar los vencimientos con acumulación de reservas propias, lo que implicaría “cortar más” y “devaluar de una manera sideral”. Por tanto, el gobierno está “obligado a sacar un buen resultado” en las urnas para darle respaldo a su plan económico. Si octubre sale mal, lo que viene es “más devaluación y más inflación”. Si sale bien, podría continuar por la misma senda actual, con un proceso de desinflación que se cristalizaría de manera más significativa.
El sector industrial y el nuevo modelo económico
Respecto al impacto del modelo económico en el sector industrial, Vieta señaló que los resultados son mixtos. Mientras que las manufacturas de origen agropecuario, dedicadas a agregar valor a la producción primaria, atraviesan un buen momento (con una recuperación sustancial de las exportaciones de carne), otros sectores como la fabricación de sábanas o aquellos más expuestos a la importación por el recorte de aranceles, están en problemas. “Lo que se está haciendo es un cambio de modelo respecto a lo anterior”, afirmó Vieta, explicando que la desinflación, para ser efectiva, requiere “tumbar aranceles” porque “si no, no hay manera de bajar los precios”.
Controversias y su impacto electoral
Consultado sobre el posible impacto de temas como los jubilados o las supuestas coimas en el ADDI, Vieta consideró que no fueron factores determinantes en la elección bonaerense. “Si el tema de los audios hubiese sido significativo para el elector, aparece el centro”, argumentó, señalando que las fuerzas de centro obtuvieron apenas el 5% de los votos, lo que demuestra que la preocupación principal no pasó por ahí. En cambio, el ajuste económico “se vuelve infumable para un montón de gente”, lo que explica el triunfo del peronismo en la zona metropolitana.
Dólar e inflación: el corto plazo
Finalmente, sobre el tema del dólar, Vieta proyectó que en lo inmediato se mantendrá en un escalón superior al previo a las elecciones, pero estabilizado dentro de la banda cambiaria. Anticipó tasas de interés más bajas, ya que el mercado se ha tranquilizado, lo que es positivo para el pago de intereses de la deuda de corto plazo. Respecto a la traducción de este salto cambiario a la góndola, el economista cree que no será mucho, aunque ya se observa en productos importados y tecnología. En cuanto a la inflación, estimó que la de septiembre, que se conocerá antes de las elecciones, podría ubicarse en torno al 2.1% o 2.2% en el peor de los casos, un número que consideró “bueno como para ir al comicio”, aunque advirtió que “no está dicha la última palabra”. El gobierno, concluyó Vieta, debe tomar este llamado de atención con seriedad y convocar a la gente que no fue a votar, que es la que puede tener algún desinterés en todo este proceso.



