La Cooperativa Don Alberto y el convenio renovado: 42 familias detrás del reciclado en General Pico

31 agosto, 2025 a las 11:30

General Pico, La Pampa – El Concejo Deliberante de General Pico aprobó la renovación del convenio con la Cooperativa Don Alberto, una entidad que desde hace años desempeña un rol fundamental en la gestión de Residuos Sólidos Urbanos (RSU) de la ciudad. Este acuerdo, vital para el funcionamiento de la cooperativa, garantiza la continuidad de un trabajo esencial para el medio ambiente y sustenta a 42 familias piquenses.

En pocas líneas

  • El Concejo Deliberante de General Pico renovó el convenio con la Cooperativa Don Alberto para la gestión de residuos sólidos urbanos, asegurando el trabajo de 42 familias.
  • La cooperativa enfrenta el desafío de un creciente volumen de residuos y busca optimizar su trabajo con nueva tecnología, priorizando la compra de un camión propio.
  • La Cooperativa Don Alberto busca concientizar a la comunidad sobre la importancia de la separación de residuos a través de visitas escolares y redes sociales.
  • La cooperativa procesa diversos materiales reciclables, pero se enfrenta a riesgos por la incorrecta disposición de residuos peligrosos por parte de la ciudadanía.

En diálogo con InfoPico Radio 99.9, Mario Luna, titular de la Cooperativa Don Alberto, brindó detalles sobre la labor diaria que llevan adelante. “Acá somos 20 y pico que hacemos el trabajo de separación de los residuos que viene domiciliario y tenemos otros chicos que están en la planta de transferencia”, explicó Luna. La jornada laboral para los socios de la cooperativa comienza temprano, a las 6 de la mañana, para procesar la primera tanda de recolección, y se extiende durante la mañana, con dos o tres personas encargadas por la tarde de enfardar y limpiar las instalaciones.

Un crecimiento exponencial de los residuos

Uno de los mayores desafíos que enfrenta la cooperativa es el volumen creciente de residuos que genera General Pico. “Es terrible la basura que viene hoy. Bueno, es Pico cada vez más grande”, afirmó Luna, quien trabaja en el sector desde 1999 y fue testigo de la formación de la cooperativa en 2004. “Cuando yo entré, no venía tanta basura. Hoy Pico es inmenso. Te imaginás que hay toneladas y toneladas de mugre. Es increíble”, lamentó, evidenciando la magnitud del problema.

El convenio renovado con el municipio es el pilar sobre el cual se sostiene la cooperativa. “Es el servicio que prestamos a la municipalidad por separación de los residuos, lo que es plástico, bueno. Y de ahí, bueno, también sale nuestro sueldo”, detalló Mario Luna, subrayando la importancia socioeconómica del acuerdo para las 42 familias que dependen directamente de esta labor.

Tecnología y logística: metas a futuro

Ante la incesante llegada de materiales reciclables, la Cooperativa Don Alberto proyecta incorporar tecnología para optimizar su trabajo. Si bien actualmente manejan plásticos y elementos de informática, Mario Luna mencionó la aspiración de adquirir una “chipeadora” o moledora para el tratamiento de cubiertas, un residuo que hoy no procesan.

La prioridad más urgente, sin embargo, es la adquisición de un vehículo propio. “Hoy lo que a nosotros nos haría falta es un camión para trasladar nosotros lo que es el material nuestro”, señaló Luna. Contar con un camión propio les brindaría una independencia crucial, eliminando los costos de flete que actualmente deben afrontar al vender el material reciclado a compradores externos. “Seríamos ya otra cosa con ese camión”, aseguró, destacando el impacto positivo en su operatividad y rentabilidad.

Concientización y educación: una tarea pendiente

A pesar de la trascendencia de su trabajo, Mario Luna reconoció que una parte de la ciudadanía desconoce la labor de la cooperativa. Por ello, la entidad busca revitalizar programas de concientización. “Queremos que vuelvan las escuelas para que vean el trabajo que hacemos nosotros, de separar”, expresó Luna, rememorando épocas pasadas donde los establecimientos educativos visitaban sus instalaciones.

El objetivo es educar desde temprana edad sobre la importancia de la separación de residuos y los riesgos que implica para quienes trabajan con ellos. “Quizás de ahí salen los nenes, ponerle en la casa, que digan, no, papá, esto va separado, porque allá trabaja gente que se puede lastimar con el vidrio”, argumentó. La cooperativa también aspira a dar charlas en las escuelas y a tener una mayor visibilidad, para lo cual han incursionado en redes sociales como Facebook e Instagram, bajo el nombre “Cooperativa Don Alberto”.

“Hemos encontrado hasta, bueno, acá de todo. Hace unos años atrás encontramos un feto, un bebé, ya estaba… Acá viene, viste, de todo. La gente por ahí no sabe, tira y, viste, jeringa, aguja, de todo, viste. Por eso estamos apuntando a ello a nosotros, a que vengan, a que empiece a venir la escuela, a que nos conozcan.”

El trabajo de la Cooperativa Don Alberto es silencioso pero vital, no solo para el manejo de los residuos de General Pico, sino también para la dignidad y el sustento de 42 familias que, día a día, enfrentan el desafío de transformar lo que otros descartan en una oportunidad, siempre con la esperanza de un mayor reconocimiento y apoyo de la comunidad.

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