Hace unos días, en InfoPico.com publicamos una nota sobre una noticia en la localidad de Corral de Bustos, Córdoba, donde algunas familias encontraron la solución a la construcción de su vivienda a través de la bioconstrucción. Logramos dialogar con la primera persona que se hizo su casa y que impulsó a otras a realizarlo: su nombre es Jorge “Pepe” Acosta, trabaja en la policía y hace 8 años tiene su hogar construido por él mismo. Escuchá el podcast.
“Pepe” Acosta charló en InfoPico Radio 99.9 sobre la construcción, primero de su vivienda, y luego la ayuda que brinda a vecinos que están buscando la solución a sus problemas de vivienda, construyéndola con sus propias manos. “Hace 10 años me empecé a interesar en este tipo de construcción porque quería salir del convencional y buscar otras alternativas. Primero comencé a ver videos de YouTube y un amigo, Mauricio Amaya, que vive también en Corral de Bustos, viajó al sur y realizó un curso con un referente de la bioconstrucción. Cuando regresó, comenzamos a trabajar en mi casa y entre los dos la construimos: mi casa fue la primera en la zona, hoy ya son cuatro; pero primero nadie creía que con barro se podía hacer una casa”.
“Hace un tiempo estamos difundiendo la bioconstrucción que busca tratar de hacer una vivienda con los materiales que uno tiene a mano; por ejemplo, en la zona donde vivo es la paja del trigo, en otras zonas es la piedra u otros elementos de la naturaleza. A nosotros nos sobra tierra colorada y lo que se trata de evitar es la famosa huella de carbono, que es la que hace tanto daño a la ecología”, resaltó y explicó que hay distintas técnicas: “la que nosotros utilizamos es la quincha: se clavan postes de eucaliptos, formando el esqueleto de la vivienda, luego se hace el techo y por último se levantan las paredes.
Alrededor de los postes clavamos cañas y ese tabique que se forma lo rellenamos con paja de trigo sucia con barro, entonces se hace una pared de 30 cm, luego revoque grueso también con barro y el fino con tierra y por último la pintura que también la hacemos nosotros mismos”.

“Tratamos de usar los recursos de la naturaleza que tenemos a mano”.
Pepe Acosta
En este momento una familia de tres personas (Alejandro y Sofía) se está construyendo una casa de grandes dimensiones y llevan gastados 1.500.000 de pesos: “la diferencia en la bioconstrucción es que el trabajo lo hace uno mismo: no hace falta ser un profesional de la construcción, si hay una persona que puede dar una mano con la estructura, puede trabajar toda la familia”.
“Estas casas de barro no tienen humedad dentro de las viviendas, tampoco quebraduras en las paredes, la climatización se adecúa a la estación del año: si afuera hace calor, adentro está fresquito y al revés en invierno. Los beneficios son inmensos y no son esos ranchos que antes existían de barro, son casa hermosas”, aseveró Pepe y agregó que “en mi techo utilizamos el techo vivo, que para mí es el techo del futuro: consiste en tener vegetación y allí crece pasto, que me protege del sol y del frío”.
En otros países del mundo hay iglesias y edificios construidos con este tipo de elementos: es segura y mucho más económica, además de que la misma familia la puede hacer con sus manos.









