Fabián Salvioli, experto de la ONU: “Los Derechos Humanos deben estar en el centro de la respuesta al Coronavirus”

Fabián Salvioli, experto de la ONU: “Los Derechos Humanos deben estar en el centro de la respuesta al Coronavirus”
29 Marzo, 2020 a las 08:00 hs.

Como ya es sabido, Argentina decretó el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio en todo el territorio, se ha declarado una pandemia global por el Coronavirus, desde sus hogares la mayoría de las personas buscan pasar el tiempo sin tener contacto físico con el afuera.

En este nuevo contexto, atípico si se quiere, la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa entrevistó al Dr. Fabián Salvioli Relator de la ONU para la Verdad, la Justicia, la reparación y las garantías de no repetición, para dialogar sobre Derechos Humanos, rol de los organismos internacionales, de las instituciones y de la sociedad.

Es preciso señalar que Fabián Salvioli es doctor en Derecho, docente de posgrado de la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas y Profesor Honorario de la UNLPam.

Él describe que su vida transcurre arriba de los aviones, pero hace 10 días regresó de México y decidió aislarse voluntariamente en una habitación de su casa. “Cuando mi aislamiento de 14 días termine, podré salir a recorrer la casa” dice, y agrega que lo que está viviendo implica asumir una responsabilidad social, cumpliendo con la cuarentena que indican las disposiciones gubernamentales y que no significa ningún acto de heroísmo. “Yo puedo estar en un lugar tranquilo y aislado, mi preocupación tiene que ver con el momento en que la pandemia llegue a los grandes centros urbanos y fundamentalmente a las capas más pobres de la población que no pueden darse el lujo de una cuarentena”, manifiesta Fabián.

¿Cuál es el rol de la ONU en este momento? ¿De qué manera han reorganizado el trabajo a nivel global?

-El Sistema de Naciones Unidas está reaccionando como corresponde ante esta pandemia, fundamentalmente a través de la Organización Mundial de la Salud que está monitoreando todo el proceso.

Además, las oficinas de Naciones Unidas en el terreno están cooperando muy estrechamente con los gobiernos residentes a los efectos de poder dar la mejor asistencia posible a la población y asesorar en lo que tiene que ver en adopción de legislación en estado de emergencia.

-¿De qué manera se pueden ver afectados los Derechos Humanos en este contexto?

-Hay una afectación de los derechos humanos empezando por el derecho a la salud. Naturalmente los Estados de excepción ponen en tensión libertades individuales con mecanismos de restricción de esas libertades. Esos mecanismos están contemplados en instrumentos de derechos humanos, hay que responder a determinados criterios como son la necesidad, la proporcionalidad y también tiene que haber monitoreos para que las restricciones no se tornen en abusivas.

Claro está que estas medidas de emergencia no deber utilizarse para suprimir los derechos humanos, sino que los derechos humanos deben estar al frente y en el centro de la respuesta al coronavirus.

Si se continúa con la lista de derechos humanos que se ven afectados podemos identificar también el derecho de niños y niñas a la alimentación está en peligro cuando las comidas gratuitas son las únicas cosas saludables que algunos pueden comer.

El asilamiento puede ser necesario, pero la casa es el lugar más inseguro para las mujeres que sufren violencia machista. Y la lista podría continuar, lo que nos lleva a pensar que las acciones de los Estados pueden convertir las emergencias sanitarias mundiales en crisis de derechos humanos.

-¿Cuáles crees que son las enseñanzas que nos puede llegar a dejar este proceso?

-La enseñanza más importante que nos puede dejar este proceso una vez que pase, porque todavía no conocemos los alcances, y teniendo en cuenta de que se trata de una aproximación no precisa, es entender que la política pública tiene que estar atravesada plenamente por el enfoque de derechos humanos, que la salud debe ser considerada un derecho y no una mercancía. Esto no debe ser solo declamado, sino que debe ir acompañado por la adopción de políticas públicas cuyos enfoques se centralicen en la garantía del derecho a la salud y no en la utilización de la salud como un bien que se consume como mercancía.

Creo que es posible que valoremos un poco más la necesidad de enfoque de derechos humanos. También soy consciente de que puede que pase lo contrario, nada está garantizado. Las crisis no necesariamente dan lugar después a buenas situaciones, un ejemplo es la gran crisis económica del año 1929 tuvo en los años posteriores el surgimiento del fascismo, nazismo y la segunda guerra mundial un año después.

Incluso en los estados más liberales del mundo, se acuerda ahora por qué el Estado es necesario. Podría decirse, que esta es la primera crisis contemporánea en la que las personas saben que hay que estar juntos. La gente privilegiada se siente muy vulnerable por primera vez.

-24 de Marzo en Argentina, no hay marcha no hay actividades conmemorativas, pero si se han encontrado estrategias digitales para poner el tema en agenda ¿Qué pensás al respecto?

La sociedad argentina tiene muy asumido el Nunca Más, en ese sentido considero que ya un bien común y que solo posiciones muy trasnochadas reivindican la dictadura o plantean negacionismo o cuestionan el número de desaparecidos.

Para el 24 de marzo de 2020, las Madres y Abuelas de plaza de Mayo convocaron a un pañuelazo virtual, como manera de reemplazar la histórica y tradicional marcha. Este pañuelazo implicó una forma novedosa de participar ante el aislamiento social, preventivo y obligatorio decretado por el gobierno nacional para contener la propagación del coronavirus.

Estas formas de participación a través de estrategias digitales es algo que se venía haciendo. Hoy, las redes sociales y la revolución tecnológica que viene de la mano de internet dan una posibilidad de comunicación muy alta, de sentimiento de unión y también de participación. Twitter, Facebook, e Instagram se utilizan antes de la pandemia, y se potencian más en tiempos de aislamiento social. Es valioso que las personas, desde sus lugares participen de estas consignas porque permiten poner el tema en agenda, reflexionar al respecto en este contexto específico y sentirse en compañía.

El aislamiento preventivo, impide a las personas marchar, pero no les impide recordar. En este marco, y con tanta información circulando por televisión, redes y medios gráficos digitales, es muy importante que los organismos de derechos humanos y memoria busquen estrategias para visibilizar, como cada 24 de marzo, la lucha.

¿Cuáles creer que son las asignaturas pendientes de la democracia recuperada por la Argentina? ¿Qué rol debería cumplir la Educación universitaria en este proceso?

-Desde hace más de una década que vengo insistiendo, trabajando y escribiendo, artículos e incluso un libro (“La Universidad y la Educación en el Siglo XXI”) en relación con la importancia de que la Universidad enseñe en y para los derechos humanos en todas las asignaturas y en todas las carreras. Esto lo planteo como cumplimiento efectivo del rol social de la universidad y como potenciadora del egreso de muchas personas que luego ocupan roles centrales en la administración el Estado, que es quién está llamado a respetar y garantizar integralmente los derechos humanos. Soy un convencido de que, si hay violaciones a los derechos humanos, las universidades tenemos una cierta responsabilidad en ello.

Esto tampoco que sucede mágicamente. Entonces, para que efectivamente sea una realidad, se necesitan dirigencias que centren la acción universitaria y de las facultades en perspectiva de derechos humanos, y también es importante que los mecanismos de acceso y promoción en la función docente tengan evaluaciones que se hagan en perspectiva de derechos humanos. Hoy es inviable tener al frente de un aula de clases una persona que no maneje la perspectiva de género o que no sepa hacer análisis género diferenciado de los fenómenos que les toca abordar.

Las universidades son espacios favorables al cambio social, a la movilización social. Y en este sentido hay una gran responsabilidad si formamos personas profesionales con sesgos individualistas bajo una lógica de puro y absoluto esfuerzo individual para provecho individual, o de personas que se entienden insertadas en un contexto, en una comunidad , y que sus herramientas son útiles para trabajar a los efectos del disfrute del derecho de las otras personas.

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