Portugal: todas las drogas despenalizadas desde la marihuana hasta la heroína

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26 Enero, 2018 a las 21:00 hs.



Hace 16 años Portugal decidió despenalizar la posesión de todas los estupefacientes, si todos, desde la marihuana a la heroína. Y los resultados son asombrosamente positivos. Portugal se ha convertido en uno de los países con la política antidrogas más efectivas del planeta.

Así pues, a día de hoy la policía portuguesa no detiene a nadie que lleve consigo una cantidad de droga inferior a la dosis contemplada para 10 días de consumo personal. En lugar de ello, aquellos que son interceptados con cantidades consideradas de uso personal son citados ante los llamados “comités de disuasión”, creados por psicólogos, abogados y profesionales sociales.

Aquellos individuos que hayan comparecido demasiadas veces ante el comité, se les sugiere que arranquen un tratamiento. Este puede presentar distintas formas, desde terapias motivacionales a prescripción de medicamentos, pasando por terapias con sustancias como la metadona.

Joao Goulao, responsable del plan nacional de drogas, recuerda: “Al principio fuimos muy criticados … pero ahora las cosas han cambiado por completo; es más algunos países lo empiezan a observar como un ejemplo a seguir, como el mejor ejemplo del espíritu de la Convención”, añade.

En el año 2000, cuando Portugal decidió despenalizar las drogas muchos escépticos se convencieron de que el número de usuarios se dispararía. Nada más lejos de la realidad. Salvo algunas excepciones, entre las que habría que contemplar un débil aumento del consumo entre adolescentes, el consumo de drogas ha bajado muchísimo durante los últimos 15 años. Y a día de hoy sigue menguando a la misma velocidad que la tendencia europea.

La experiencia acumulada por Portugal durante la última década y media comienza a ser re evaluada por otras sociedades. Las medidas alternativas de reducción de daños, tales como los cambios de aguja o los tratamientos con metadona o con buprenorfina, sirven para hacer aliviar algunas cuestiones, tanto como para prevenir la propagación de enfermedades, como para detener el incremento de los casos de sobredosis. Y sucede incluso en las épocas en que ha aumentado el número de heroinómanos de aguja.

 

Asimiso, el índice de muertes relacionadas con las drogas de Portugal es de tres personas por cada millón de habitantes, una cifra cinco veces más baja que el promedio de toda Europa, que se sitúa en 17’3 personas al año, según concluyen las cifras de la Unión Europea.

La despenalización y las políticas de reducción de riesgos suponen una mayor consideración de los derechos humanos de los consumidores, mientas que permiten que las fuerzas de seguridad puedan dedicarse a otros menesteres, además de perseguir a pequeños consumidores, las últimas víctimas del negocio del narcotráfico.

La despenalización portuguesa supone un enorme viraje al rumbo de las políticas sobre narcóticos de todo el mundo, lo cierto es que no es ninguna revolución en términos de respeto a la ley internacional. En Portugal las drogas siguen siendo ilegales y los traficantes y los distribuidores siguen yendo a la cárcel por delitos relacionados con su negocio. Y lo cierto es que el país ha cumplido con los límites de la Convención sobre Estupefacientes de Naciones Unidas, cuyo sistema sugiere qué políticas abordar a nivel nacional.

 

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