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«Ni alta ni tan baja»: una cardióloga piquense desarmó el mito popular de que conviene tener la presión baja

21 septiembre, 2026 a las 14:00
«Ni alta ni tan baja»: una cardióloga piquense desarmó el mito popular de que conviene tener la presión baja (Imagen ilustrativa IA - infopico.com)
«Ni alta ni tan baja»: una cardióloga piquense desarmó el mito popular de que conviene tener la presión baja (Imagen ilustrativa IA - infopico.com)

La médica cardióloga Lorena Brocal puso en discusión una de las creencias más repetidas en las charlas de café y en las salas de espera: aquella que sostiene que «es preferible tener la presión baja antes que alta». En diálogo con InfoPico Radio 99.9, la profesional explicó qué hay de cierto en ese concepto casero y por qué ninguno de los dos extremos resulta deseable, en el marco de las actividades por el Día del Hipertenso, que se conmemora cada 14 de septiembre.

Consultada puntualmente sobre ese dicho popular, Brocal reconoció que existe una diferencia real en términos de riesgo, pero advirtió que eso no habilita a relajarse cuando los valores están por debajo de lo habitual.

«El riesgo de eventos cardiovasculares y renales es mucho más alto en la hipertensión arterial. Pero tampoco podemos dejar de lado que el cerebro también necesita perfusión», señaló la cardióloga.

En ese sentido, fue categórica al momento de tomar posición frente a la creencia instalada: «Alta no la preferimos, ni alta ni tan baja».

Presión baja: cuándo es un valor habitual y cuándo preocupa

La especialista aclaró que hay personas que conviven sin ningún tipo de síntoma con registros bajos y llevan una vida absolutamente normal. «Hay mucha gente que puede vivir con, supongamos, 80 o 90 de presión máxima, andan bien y se sienten bien», ejemplificó.

Sin embargo, marcó un escenario donde sí hay que prestar especial atención: los adultos mayores. «Hay algunos escenarios en pacientes mucho más ancianos en los que uno no puede dejarla tan bajita la presión, porque afecta mucho la irrigación cerebral y demás», explicó.

La conclusión, según Brocal, es que la presión baja puede ser tolerada sin síntomas en muchas personas, siempre que exista una evaluación médica que descarte que ese valor esté comprometiendo la llegada de sangre a los órganos vitales.

El problema de la presión alta: el enemigo silencioso

Donde la cardióloga no dejó margen para la interpretación fue en el manejo de la hipertensión. Remarcó que también se puede tener la presión elevada sin sentir absolutamente nada, y que justamente ahí radica el mayor peligro.

«También se puede vivir sin síntomas con la presión alta, pero el problema es que ahí sí hay que controlarla igual, hay que normalizarla aunque el paciente no tenga síntomas», sostuvo.

Y agregó una advertencia contundente: «No hay que esperar a que te duela la cabeza ni a que tengas ningún síntoma, porque la mayoría de los pacientes con la presión alta no sienten nada hasta que tienen un evento, hasta que tienen un infarto o un ACV».

El valor límite y el mensaje central

Brocal recordó que el valor límite es 140/90 —de ahí que la fecha elegida para el Día del Hipertenso sea el 14 de septiembre— y que cuando cualquiera de las dos cifras, la sistólica o la diastólica, supera ese umbral, «el riesgo de eventos cardio y cerebrovasculares empieza a ser más alto».

Por eso, más allá del mito de la baja y la alta, la profesional insistió en que el mensaje más importante es otro: que cada persona conozca su propio número. «Si yo no lo conozco, no puedo solucionar nada que no conozco, no puedo trabajar sobre lo que no sé dónde está», cerró.

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