General Pico recibió la visita de Javier Castrilli, ex-árbitro internacional de fútbol argentino, quien brindó una charla en la ciudad y aprovechó la ocasión para ofrecer una profunda y crítica mirada sobre el presente del fútbol, el arbitraje y la influencia de la tecnología y los intereses económicos en el deporte.
Castrilli, comenzó destacando el apoyo de la Liga de Fútbol Local de General Pico, en particular a Jessica, por su compromiso con los árbitros. “Estamos en una era donde debemos hacer de la igualdad de oportunidades un culto, donde todos deberíamos pensar en la inclusión y no en la exclusión, principalmente cuando de fuentes laborales se trata”, afirmó, resaltando que esta actitud de la liga local es un ejemplo a seguir, algo que no se observa en otras partes del país.
El arbitraje bajo la lupa: amiguismo y desnaturalización
El exreferí no escatimó críticas al sistema de selección y promoción de árbitros en Argentina. Denunció una “época bastante enrarecida por la contaminación que sufre la elección de los talentos y las oportunidades que se le brindan”. Según Castrilli, las variables para elegir a quienes ascienden no pasan por sus cualidades técnicas, sino por el “amiguismo”.
La profesionalización del arbitraje, si bien positiva en teoría, ha traído “externalidades negativas, yo diría nefastas”, al generar temor en los árbitros por la finalización de sus contratos, lo que los lleva a buscar “cierta relación, cierto amiguismo” y a conducirse por caminos “acomodaticios”. Mencionó casos árbitros que, a su juicio, “no tienen cualidades como para dirigir en primera división o ser internacionales y que precisamente por otras variables han llegado al lugar que están ocupando”.
Esta situación ha derivado en una “desnaturalización deportiva del producto fútbol”, donde se prioriza el “fútbol como show, el fútbol espectáculo, como el fútbol comercial, como el fútbol negocio, más que en el fútbol deporte”. Castrilli lamentó que esta dinámica no solo provoca perjuicios económicos y deportivos a las instituciones, sino que también “está estafando la fe pública y está lesionando la inversión afectiva de quienes sienten un afecto por la divisa”.
“Esto es un factor generador de violencia. Es un factor que, lamentablemente, la vorágine del fútbol y la lógica de los medios en donde una noticia tapa la otra y la necesidad de seguir, porque la realidad obliga que todos sigamos y no podamos detenernos a analizar los verdaderos motivos de lo que está ocurriendo.”
El exárbitro recordó que viene denunciando estas irregularidades desde el Mundial de Rusia 2018, cuando ya anticipaba el ascenso de ciertos árbitros que “nunca se equivocaban en contra de determinados equipos”. Subrayó que son los propios dirigentes quienes tienen la “llave para romper este círculo vicioso”, pero la inacción perpetúa el problema.
VAR y la inevitable llegada de la inteligencia artificial
Respecto a la tecnología en el fútbol, Castrilli fue categórico: “El fútbol nunca más volverá a ser como nosotros lo concebimos hace 20, 30 años. Nunca más”. El progreso es “amoral” y la tecnología, incluyendo el VAR, “vino para quedarse”. Reconoció que el VAR es un producto en constante evolución, surgido por las “limitaciones físicas de la persona humana” en la aplicación de las reglas.
Sin embargo, también señaló las complejidades que introduce, como la “desazón, la angustia y el miedo” que experimentan los espectadores al celebrar un gol que luego puede ser anulado. “No hay corazón que resista”, sentenció. Además, alertó que en “sociedades estructuralmente corruptas”, la tecnología puede potenciar las irregularidades, evidenciando diferencias notables en la aplicación del VAR entre ligas europeas y sudamericanas.
Con una visión futurista, Castrilli afirmó que el árbitro humano es una “especie en extinción”, y que la inteligencia artificial es el futuro. “Hoy en día, si ya analizamos lo que es el árbitro, es un simple ejecutor de decisiones que son remotas”, explicó, ilustrando cómo la tecnología está transformando incluso la conducta de los espectadores.
sociedades anónimas vs. asociaciones civiles: un falso dilema
Consultado sobre el debate entre sociedades anónimas deportivas y asociaciones civiles, Castrilli, con su experiencia en Chile (donde los clubes son sociedades anónimas), sostuvo que “en nada” cambia el panorama de corrupción. “Se están manejando de la misma manera que acá”, aseguró, citando problemas de violencia y manejo de barras bravas en el fútbol chileno.
En Argentina, la gran mayoría de las asociaciones civiles están “infiltradas en esas asociaciones civiles” por las barras bravas, que se hacen socios, participan en asambleas y deciden sobre las autoridades, muchas veces a través de amenazas. Esto provoca que “las personas de bien que quieren hacer las cosas por derecha” se alejen de la vida política de los clubes. El problema se agrava porque, al ser asociaciones civiles sin fines de lucro, “nadie responde con su patrimonio” por las deudas generadas por gestiones corruptas.
crítica a la claridad de las reglas y el periodismo especializado
En cuanto al periodismo, Castrilli observó una mejora en el conocimiento del reglamento, pero identificó un “defecto”: “no siempre le prestan oído a las fuentes adecuadas”. Puso como ejemplo la interpretación de las manos en el área, donde se ha “naturalizado que todo ocupa mayor espacio” y la mayoría de las manos terminan en penal, ignorando la falta de voluntariedad o el movimiento natural del cuerpo.
Finalmente, criticó la falta de claridad en las reglas de juego y la tardanza en sancionar conductas antideportivas, como el célebre caso del “Dibu” Martínez. “En lugar de exigirle a los árbitros que hagan cumplir la regla porque tenés las herramientas, tenés que inventar otra cosa”, lamentó, concluyendo que estas transformaciones “no son lo suficientemente claras” ni “sabias”, y contribuyen a la pérdida de credibilidad del sistema.




