Adrián Pérez Habiaga, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción delegación La Pampa, trazó un panorama complejo para el sector en la provincia. Entre costos que trepan por la carga impositiva, una obra pública acotada y la ausencia de créditos hipotecarios accesibles, el dirigente empresario no ve cambios sustanciales en el corto plazo.
El peso de la formalidad en los costos
Consultado sobre el valor del metro cuadrado en La Pampa, Pérez Habiaga marcó una distinción clave: no es lo mismo construir en blanco que hacerlo de manera informal. «Ya solamente en cargas sociales nosotros pagamos el 110% del valor del sueldo. O sea, la mano de obra te cuesta la mitad a vos de lo que me puede costar a mí», explicó.
Para un edificio, donde las empresas formales tienen mayor participación, el metro cuadrado ronda entre 1.500 y 2.000 dólares. En cambio, una vivienda construida con albañiles contratados de manera particular se vende a unos 1.200 dólares el metro cuadrado.
La mano de obra le ganó a los materiales
El titular de la Cámara destacó un cambio en la estructura de costos que agrava la situación. Históricamente, el 60% correspondía a materiales y el 40% a mano de obra. Hoy esa proporción se invirtió: los materiales representan el 45% y la mano de obra el 55%.
«Sobre ese 55%, que es más de la mitad del valor de la vivienda, nosotros pagamos el doble. De arranque tenés casi un 30% más solamente en la mano de obra. Ni hablar de ingresos brutos, de impuesto a las ganancias, del impuesto al cheque».
A esto se suman variables como la calidad de los materiales de terminación, que pueden modificar sustancialmente el presupuesto final.
Obra pública escasa, obra privada inexistente
La situación del sector no cambió respecto a meses anteriores. La obra pública provincial se sostiene con proyectos limitados porque «la provincia no tiene fondos para poder cubrir todo», según Pérez Habiaga. Y la inversión privada en edificios, que para las empresas formales representa el grueso de su actividad, está paralizada.
El problema de fondo es la ecuación final. Al costo de construcción hay que sumarle:
- El valor del terreno
- Los trámites y honorarios profesionales
- El trabajo del arquitecto
«Un departamento hoy más o menos bien ubicado, tenés que estar pensando en 3.000 dólares el metro cuadrado. ¿A quién le vendés?», planteó con crudeza.
Jóvenes cada vez más lejos de la casa propia
El dirigente reconoció que el acceso a la vivienda para las nuevas generaciones se volvió «imposible e inalcanzable». La única salida, sostuvo, pasa por recrear los créditos hipotecarios a largo plazo, de 30 o 40 años, que existían tiempo atrás.
«Si el sueldo de la gente en dólares se recupera, evaluás el valor de la cuota. Entre pagar un alquiler y una cuota, estás cerca del valor, y estás pagando lo tuyo. Ahí se generaría un círculo virtuoso: hay demanda, se construye», explicó.
Una propuesta para destrabar el crédito
Pérez Habiaga reveló que la Cámara Argentina de la Construcción trabaja a nivel nacional junto a la UOCRA en una propuesta para el gobierno. El esquema plantea la emisión de bonos que permitan a los bancos desprenderse de las hipotecas y no cargar con el riesgo a largo plazo.
«Así bajarían las tasas de interés y se podrían recrear créditos a 30 años», detalló. Sin embargo, admitió que convencer al gobierno «está muy difícil».
Sin cambios a la vista en el corto plazo
Consultado sobre el futuro del sector, el empresario fue categórico: en los próximos dos o tres años no habrá modificaciones sustanciales. A largo plazo, confía en que los ciclos económicos terminen revirtiendo la situación.
«Llega un momento que no da más y por algún lugar estalla, revienta o cambia», concluyó.
