Cultivar con sentido: por qué las herbáceas perennes son las grandes aliadas para tener un jardín vivo todo el año

12 julio, 2026 a las 08:00

Por Jimena Asquini

Durante mucho tiempo, las protagonistas indiscutidas de los patios y parques pampeanos fueron los arbustos y las plantas de temporada. Sin embargo, en los últimos años, una nueva tendencia comenzó a ganar terreno en el paisajismo: las herbáceas perennes. Hoy, estas especies son consideradas una de las mejores opciones para quienes buscan espacios verdes más naturales, coloridos y fáciles de mantener.

La ventaja principal de estas plantas es tan simple como poderosa: vuelven a brotar año tras año. Si bien muchas de ellas parecen desaparecer de la vista durante los crudos inviernos de la región, sus raíces permanecen vivas bajo la tierra, esperando la llegada de la primavera para renacer con fuerza.

Un jardín con menos trabajo y más vida

A diferencia de las plantas anuales, que exigen la tarea de ser reemplazadas cada temporada, las herbáceas perennes se instalan en el jardín durante muchos años. Esta característica no solo representa una notable reducción de costos, sino que también disminuye considerablemente el tiempo dedicado al mantenimiento del predio.

Además, el abanico de posibilidades es enorme. Ofrecen una gran variedad de formas, colores, texturas y floraciones que permiten diseñar espacios mucho más dinámicos. Entre las especies más elegidas en la actualidad se destacan las lavandas, salvias, gauras, achileas, dietes, hemerocallis, agapantos y distintas gramíneas ornamentales.

Sobre este punto, la Técnica en Floricultura Jimena Asquini, autora del espacio “Cultivar con Sentido”, destacó en sus apuntes: “El gran valor de las perennes es que el jardín cambia constantemente. Nunca se ve igual durante el año”.

Resistencia y adaptación al clima pampeano

Otro de los grandes beneficios de estas plantas es su notable capacidad de adaptación. Dependiendo de la especie, muchas de ellas toleran sequías, altas temperaturas y las fuertes heladas que caracterizan a nuestra provincia. Por este motivo, se transformaron en una herramienta indispensable para construir jardines más sustentables, priorizando un menor consumo de agua.

En tiempos donde los vaivenes del clima obligan a repensar la planificación de los espacios verdes, estas plantas asoman como una alternativa eficiente y ecológica. Sumado a esto, al cubrir rápidamente el suelo, evitan la proliferación de malezas y ayudan a conservar la humedad de la tierra, generando así un ecosistema más equilibrado.

Un refugio para la biodiversidad

Más allá de la belleza estética, las flores de muchas herbáceas perennes funcionan como un imán para mariposas, abejas y otros polinizadores esenciales para el medio ambiente. Los jardines modernos están dejando atrás la exigencia exclusiva de “verse prolijos” para empezar a valorar aquellos espacios que logran convivir con la naturaleza y favorecer la vida silvestre local.

Lejos de los diseños rígidos y estáticos de otras épocas, estas plantas llegaron para transformar el jardín en un espacio vivo, aportando movimiento, cambios de color y floraciones escalonadas. Como bien concluye Asquini, muchas veces las plantas más valiosas no son las más extravagantes, sino aquellas que silenciosamente vuelven cada temporada para demostrarnos que la naturaleza siempre encuentra la forma de renacer.

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