Menos Jaula- columna de aves de La Pampa: cuando la naturaleza decide engañar – Lechuzón Orejudo (Asio clamator)

11 julio, 2026 a las 20:00

por Margarita Cervio

La naturaleza no siempre gana siendo la más fuerte. A veces sobrevive siendo la más inteligente.

Y qué ave más hermosa nos toca conocer hoy



Hace meses que el lechuzón orejudo viene dejándose ver o, mejor dicho, escuchar en la Reserva Natural Delfín Pérez. Pero la gran noticia llegó hace pocos días: ya no observamos solamente al adulto, sino también a dos juveniles, una señal que nos llena de alegría y esperanza. Y justamente de esa emoción nace la columna de hoy.

La primera vez que tuve la fortuna de verlo fue en octubre de 2015, en el Vivero Williamson. Años más tarde volvió a sorprenderme en la reserva, momento que no pude documentar porque no llevaba mi cámara. No es una especie fácil de observar. Se camufla con una perfección extraordinaria y muchas veces está allí, inmóvil, mientras pasamos a pocos metros sin advertir su presencia, aunque es imponente con 35 cm, 10 cm más que nuestra lechucita vizcachera, sabe bien como ocultarse.



Es uno de esos animales capaces de detenernos durante largos minutos. Uno lo mira y no puede evitar preguntarse por qué la evolución creó un ave tan extraordinaria.
Cuando quiero comprender una especie, siempre empiezo por su nombre científico.
El Lechuzón orejudo (Asio clamator) ya nos cuenta parte de su historia.
Asio es el nombre de un género de aves rapaces nocturnas que pertenecen a la familia de los estrígidos (búhos y lechuzas). Clamator proviene del latín clamare: gritar o llamar con fuerza.

¿Por qué recibió ese nombre?

Porque posee una voz potente y profunda que rompe el silencio de la noche, especialmente durante la época reproductiva.

Pero hay algo que todavía despierta más curiosidad: sus famosas “orejas”.
En realidad no son orejas. Son simples penachos de plumas. ¿Para qué sirven?

Cuando el lechuzón se siente amenazado levanta esos penachos y estira todo su cuerpo. De inmediato deja de parecer un ave redondeada para transformarse en una rama quebrada o un tronco seco.



Su mejor estrategia consiste en no ser reconocido.


Las verdaderas orejas permanecen ocultas bajo el plumaje y están ubicadas a distinta altura, permitiéndole localizar con enorme precisión el origen de un sonido incluso en la oscuridad.

Mientras nosotros necesitamos ver para encontrar algo, el lechuzón muchas veces ya sabe dónde está antes de verla.

Cada detalle de su cuerpo cuenta una historia escrita durante millones de años de evolución.

Las falsas orejas.

El vuelo silencioso.

Los enormes ojos.

La audición perfecta.


Nada está allí para llamar la atención. Todo está diseñado para sobrevivir.

La naturaleza lleva millones de años creando soluciones elegantes para cada desafío.

Cuando dejamos de mirar a los animales como simples especies y empezamos a descubrir sus estrategias, entendemos que cada una de ellas guarda una enseñanza.

Y no quiero despedirme sin decirles que respetemos a las especies que observamos.

Si alguna vez tienen la fortuna de encontrarse con un lechuzón orejudo, o con cualquier otra especie silvestre, recuerden que el mejor observador es el que menos interfiere.

No cortemos ramas para verlo mejor. No intentemos acercarnos de más. No levantemos la voz ni busquemos que cambie de lugar para conseguir una fotografía.

La mejor imagen siempre será la de un animal comportándose de manera natural.

Si notamos que nuestra presencia lo incomoda, es momento de alejarnos. Si lo dejamos tranquilo, seguramente la naturaleza nos regalará otro encuentro.

El lechuzón orejudo no solo es una maravilla de la evolución; también es un gran aliado de nuestros ecosistemas. Como eficiente controlador de roedores, cumple un papel fundamental en el equilibrio natural.

Cuidarlo es también cuidar nuestros ambientes.

Porque conservar no significa solamente proteger los lugares donde viven las especies. También significa aprender a observarlas con respeto.

Nos vemos el próximo sábado, con menos jaulas mentales y más naturaleza para aprender.

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