Una lectora de infopico.com expresó su indignación tras ser víctima de un robo en su vehículo durante la jornada festiva por el Pico Cumple en la Avenida San Martín y Calle 21 de General Pico. La vecina relató que el hecho de inseguridad ocurrió poco después de haberse negado a pagar por el servicio de los denominados “cuidacoches” o trapitos que se encontraban en el sector.
Según el mensaje que llegó a nuestra redacción, la damnificada se dirigió al habitual punto de encuentro de los piquenses, un espacio concurrido por familias y grupos de amigos para tomar mates, escuchar música y disfrutar del aire libre. Al momento de estacionar su automóvil en la calle, relató que fueron abordados por personas que les consultaron si querían que les cuidaran el vehículo. Ante un rotundo pero cordial “no, gracias”, los ocupantes del auto continuaron con su paseo.
La desagradable sorpresa
El mal trago llegó al regresar al rodado. La vecina constató que le habían sustraído dos parlantes del interior del automóvil. Aunque reconoció que los objetos robados pueden resultar “algo totalmente insignificante”, remarcó que lo que más le molesta es la actitud y la sospecha directa hacia quienes le habían ofrecido el servicio momentos antes.
“Me da mucha bronca sentirme obligada a tener que pagar por algo que no tengo por qué pagar, pero que si no pagás, te roban”, expresó con evidente frustración. La situación puso de manifiesto el malestar que genera en algunos vecinos la presencia de cuidacoches en las calles de la ciudad, una práctica que muchas veces es percibida como una imposición bajo la amenaza de sufrir daños o sustracciones.
Reclamo de controles al Municipio y a la Policía
En el cierre de su descargo, la lectora hizo un llamado de atención a las autoridades competentes. Pidió que tanto la Policía de La Pampa como la Municipalidad de General Pico tomen cartas en el asunto para controlar el espacio público.
La vecina sugirió que se debería implementar algún tipo de registro oficial, credencial o autorización en “la Muni” para quienes realizan esta tarea, o bien, prohibir la actividad si no existen garantías para los ciudadanos. “Ya no se puede confiar en nadie”, concluyó con pesar la víctima del robo, reabriendo el debate sobre la seguridad y el rol de los cuidacoches en las calles piquenses.

