Federico Ruíz, bombero voluntario de General Pico, regresó a la ciudad hace pocas horas tras combatir los incendios forestales en el Parque Nacional Los Alerces, en Chubut. Con 29 años y casi una década de servicio, Ruíz formó parte de un contingente de diez brigadistas pampeanos certificados que viajaron a la Patagonia para sumarse a la lucha contra el fuego. En diálogo con InfoPico Radio 99.9, relató la magnitud del desastre y la adrenalina del trabajo en terreno.
Entre el fuego y la camaradería
Para Ruíz, estas misiones van mucho más allá de apagar llamas. “Son experiencias maravillosas”, confesó, destacando el valor humano sobre la tarea técnica. El intercambio con brigadistas de Salta, Catamarca, Tucumán y Parques Nacionales permite conocer otros métodos de combate y forjar lazos que perduran en el tiempo. “Tuvimos la oportunidad de volvernos a encontrar con brigadistas con los que habíamos estado trabajando en misiones en el 2022”, comentó.
A diferencia de su experiencia el año pasado en Junín de los Andes, donde el fuego estaba desatado al momento de su llegada, en Los Alerces el escenario estaba algo más contenido, aunque el trabajo no dejó de ser extenuante. Las jornadas comenzaban a las siete de la mañana y se extendían hasta la tarde, con traslados que incluyeron helicópteros para acceder a zonas intransitables y botes para cruzar hacia la ex Población Toro.

“No es lo mismo trabajar acá con caldenes que trabajar con un Alerce, una Araucaria o un Arrayán, que son árboles milenarios y pueden llegar a 50 o 70 metros de altura”
Un paisaje desolador
La imagen de la Patagonia ardiendo deja una marca difícil de borrar. Ruíz describió el panorama como “desolador”. “Ves que desciende toda la montaña de árboles caídos, negros, y ya los divisás a kilómetros de distancia”, explicó. Aunque su equipo trabajó principalmente dentro del Parque Nacional, donde lograron proteger refugios y viviendas de pobladores, la zona de Cholila sufrió pérdidas materiales significativas debido a los incendios de interfase.

La pasión del voluntario y la falta de recursos
Uno de los puntos más fuertes de la entrevista surgió al hablar de los recursos. Mientras que los brigadistas de otras provincias cuentan con equipamiento exclusivo y financiado, la realidad de los pampeanos es distinta. Ruíz no dudó en señalar la disparidad: “Se nota la diferencia cuando uno se compara con brigadas como la de Catamarca o Salta, que están muy preparadas. Nosotros hoy en día salimos con los elementos que cuenta cada cuartel”.
El brigadista piquense explicó que el desgaste de los equipos —desde la ropa ignífuga hasta los borceguíes y las camionetas— recae directamente sobre los cuarteles locales y la Federación, ya que la brigada provincial no posee vehículos especializados ni stock propio. “Yo llevé mi ropa personal y mis equipos de acá de Pico. Todo ese desgaste lo tiene que absorber el cuartel”, detalló.
A pesar de las carencias materiales, el motor sigue siendo la vocación. Ruíz destacó que, mientras sus pares de Parques Nacionales son profesionales rentados, el contingente de La Pampa viajó de manera voluntaria, ad honorem, movilizados únicamente por la voluntad de ayudar. “Es una pasión”, concluyó el joven bombero, quien espera que el futuro traiga más capacitaciones y, sobre todo, los recursos necesarios para que los bomberos pampeanos puedan seguir representando a la provincia con la seguridad que merecen.
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