Judiciales

Un “absurdo” judicial: Quedó libre el pampeano detenido por alquilar sus departamentos a una red de trata

26 enero, 2026 a las 10:00
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Un "absurdo" judicial: Quedó libre el pampeano detenido por alquilar sus departamentos a una red de trata (Imagen ilustrativa generada por IA - infopico.com)
Un "absurdo" judicial: Quedó libre el pampeano detenido por alquilar sus departamentos a una red de trata (Imagen ilustrativa generada por IA - infopico.com)

El comerciante de Santa Rosa, Carlos Molina, conocido popularmente como “El Negro”, recuperó su libertad y regresó a la capital pampeana luego de permanecer detenido durante cuatro meses en la ciudad de La Plata. Molina había sido involucrado en una investigación federal por trata de personas con fines de explotación sexual, acusación de la cual fue totalmente desvinculado por la justicia, quedando “libre de culpa y cargo”. La situación se esclareció tras comprobarse que su única conexión con el caso era ser el propietario de los departamentos que la banda alquilaba temporalmente a través de aplicaciones web.

Un “absurdo” judicial y el riesgo de los alquileres temporarios

En una entrevista concedida al periodista Daniel Lucchelli en el aire de LU100 Radio Capital, el abogado defensor de Molina, César Albarracín, calificó lo sucedido como “una locura” y un “absurdo”. El letrado explicó que la investigación se originó en la provincia de Buenos Aires, centrada en una red que captaba mujeres y las trasladaba a distintos puntos del país para ejercer la prostitución.

“Carlos Molina tenía tres departamentos que ponía en alquiler temporario a través de distintas aplicaciones como Booking. Cuando uno alquila de esta forma, no conoce individualmente a cada persona. Evidentemente, esta gente aprovechaba el lugar para ejercer la prostitución por cuenta propia o coordinada por una persona que operaba desde La Plata”, detalló Albarracín.

La investigación apuntaba principalmente a una mujer de apellido Ábalos y a Elizabeth Rodrigo —madre de la vedette Ayelén Paleo—, quienes se encargaban de la logística y la publicidad de los servicios sexuales. Molina quedó detenido “de rebote” simplemente por ser el titular de los inmuebles ubicados en la calle Plumerillo, casi Avenida Luro, en Santa Rosa.

La prueba clave: el celular

La defensa destacó que la inocencia del comerciante se probó rápidamente una vez que se realizaron las pericias tecnológicas. “Fue un trabajo profundo pero a la vez sencillo porque Carlos declaró la verdad: que él alquilaba a turistas y familias. Esto se corroboró cuando abrieron su celular y vieron años de conversaciones con inquilinos legítimos, demostrando que él desconocía las actividades ilícitas de estas personas específicas”, agregó el abogado.

El testimonio de Molina: “Me comí un garrón”

Ya en Santa Rosa, Carlos Molina compartió sus sensaciones tras la traumática experiencia. “Fue una tormenta, pero gracias a Dios acá estamos. La justicia es muy lenta”, expresó el comerciante, quien aseguró haber vivido una pesadilla desde el momento en que la policía allanó su domicilio particular.

“Yo entregué todo el primer día: celular, computadora, lo que necesitaran, porque sabía que soy inocente. Me comí un garrón; estuve en un lugar malo, pero traté de pasarla lo mejor posible”, relató Molina. Sobre el desconocimiento de lo que ocurría en sus propiedades, fue tajante: “Eso se ofrece por Booking, a veces vienen familias, uno no le pregunta a la gente de qué trabaja. Yo me enteré de todo lo que pasaba cuando me vinieron a buscar”.

Volver a empezar en una ciudad chica

El impacto social de la detención fue significativo, dado que Santa Rosa es una comunidad donde “nos conocemos todos” y la noticia tuvo repercusión nacional. Al respecto, Molina se mostró agradecido con quienes lo apoyaron: “Mis logros van a hablar por mí. Yo lo único que sé hacer es trabajar, así que sigo con la parrilla y con los departamentos”.

Finalmente, su abogado adelantó que, una vez que la sentencia quede firme, Molina tendría derecho a reclamar una indemnización por el tiempo privado ilegítimamente de su libertad. No obstante, el comerciante manifestó que, de obtener algún resarcimiento económico, su intención sería donarlo a una institución de bien público, ya que su prioridad es limpiar su nombre y retomar su vida cotidiana junto a sus vecinos.