Dolores Nocturnos: el Kinesiólogo Macota Espada explica por qué el malestar se agudiza al caer la noche

13 septiembre, 2025 a las 18:00
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Es una consulta frecuente en el consultorio de kinesiología y una experiencia que muchos comparten: el dolor que durante el día se tolera, se vuelve insoportable al llegar la noche, impidiendo un descanso reparador. En una reciente entrevista con INFOPICO RADIO 99.9, el kinesiólogo Macota Espada abordó este fenómeno, desglosando las razones fisiológicas y ofreciendo valiosas recomendaciones para quienes padecen esta situación.

En pocas líneas

  • El dolor nocturno se intensifica por la falta de distracciones sensoriales del día, cambios hormonales y disminución de la temperatura corporal.
  • Para aliviar el dolor nocturno, se recomienda tomar medicación una hora antes de dormir, relajarse antes de acostarse y abordar la patología subyacente.
  • La postura al dormir influye, pero es individual y cambia durante la noche.
  • El estrés y la falta de hábitos saludables agravan el dolor; un enfoque holístico en la salud es clave.

Las razones fisiológicas detrás del dolor nocturno

Espada explicó que la intensificación del dolor durante la noche no es una coincidencia, sino el resultado de una compleja interacción de factores fisiológicos y ambientales. “En el día no me duele tanto, pero me acuesto y no me deja dormir“, es una frase que escucha a menudo de sus pacientes, especialmente en casos de molestias en hombros, rodillas o cintura.

Uno de los principales motivos radica en las distracciones sensoriales del día. Mientras estamos activos, nuestro cerebro está constantemente ocupado con múltiples estímulos externos: caminamos, charlamos, trabajamos, nos movemos. Estas aferencias o distracciones actúan como un “apaciguador” del dolor, desviando la atención del cerebro y haciendo que la sensación sea más llevadera.

A esto se suma el metabolismo y las hormonas. Durante el día, el cuerpo libera hormonas que nos mantienen activos y predispuestos al movimiento. Al caer la noche, esta dinámica cambia. Las hormonas de actividad cesan y se liberan otras destinadas a inducir el sueño y la relajación. En este estado de menor actividad cerebral, el organismo se enfoca en restaurar el cuerpo del trajín diario, y es entonces cuando empieza a detectar con mayor intensidad los “procesos álgidos” o alteraciones que antes pasaban más desapercibidos.

Otro factor crucial es la disminución de la temperatura corporal durante el sueño. “Los músculos pierden ese calor que les genera el uso diario, entonces se entumecen un poquito más, las articulaciones se entumecen un poquito más y potencian cualquier tipo de dolor que vengamos arrastrando de lesión“, detalló el kinesiólogo.

Estrategias para aliviar el malestar nocturno

Ante la inminencia del dolor nocturno, Macota Espada brindó una serie de consejos prácticos:

  • Momento de la medicación: Si se cuenta con una indicación médica para tomar un fármaco (antiinflamatorio o analgésico), lo ideal es hacerlo una hora antes de acostarse, para que su efecto coincida con el momento de mayor vulnerabilidad al dolor.
  • Relajación previa al sueño:Acostarnos con una predisposición a estar relajado“, enfatizó Espada. Esto puede incluir un baño de agua tibia, un breve proceso de meditación o ejercicios de respiración para relajar el cuerpo.

Respecto a la postura al dormir, el kinesiólogo señaló que, si bien afecta, es muy particular de cada individuo. “Varía mucho en los patrones que hayamos ido adoptando para sentirnos cómodos al descansar“, explicó. Además, recordó que son pocas las personas que mantienen la misma posición durante toda la noche, y estos cambios pueden contribuir a que surjan más molestias.

Sin embargo, Espada fue categórico en que estas medidas son paliativas. “Hay que ocuparse de la patología preexistente porque el dolor viene porque hay algo que disfunciona“, afirmó. La clave está en tratar la causa del dolor durante el día para erradicarlo y evitar que reaparezca con fuerza por la noche.

Una mirada holística a la salud y el bienestar

El kinesiólogo también destacó un cambio en la perspectiva de la medicina actual, que ahora adopta un enfoque más holístico. “Hay una mirada más amplia, más basada en los hábitos y conductas y costumbres“, comentó. Factores como el estrés y los estímulos previos al sueño son ahora considerados fundamentales.

El estrés, en particular, es un “principal detractor del cortisol”, una hormona esencial para el bienestar y la modulación del dolor. “Si te acostás con otro grado de estrés, el cortisol va a estar muy inhibido y tus dolores se van a agudizar seguramente“, advirtió Espada. Por ello, es crucial evitar estímulos negativos antes de dormir, como noticieros con malas noticias, y fomentar una rutina que promueva la tranquilidad.

En este sentido, el abordaje terapéutico moderno en kinesiología se ha expandido más allá de la fisioterapia y los aparatos. “Tratamos de hacer algo más holístico, que el paciente se vincule con un cambio de hábitos de vida, que empiece a conocer su cuerpo, que estire, que trabaje biomecánicamente patrones de movimiento“, concluyó Macota Espada, subrayando la importancia de la prevención y el autocuidado como pilares fundamentales para combatir el dolor y mejorar la calidad de vida.