Una vecina de General Pico expresó su profunda indignación y preocupación a través de las redes sociales luego de haber sido víctima de un lamentable episodio de vandalismo e intimidación en pleno centro de la ciudad. El hecho ocurrió cuando la mujer estacionó su vehículo y se negó respetuosamente a que le limpiaran los cristales, situación que desencadenó una desagradable represalia.
El hecho tuvo lugar sobre la calle 7, entre Avenida San Martín y calle 24. De acuerdo al relato que la damnificada compartió en sus historias de Instagram, al descender de su auto le explicó de manera educada a las personas que estaban allí ofreciendo el servicio de lavado que no deseaba la limpieza porque debía realizar un trámite rápido. Sin embargo, al salir del local comercial, descubrió que le habían arrojado y esparcido materia fecal sobre el parabrisas.
Intimidación y testimonios de comerciantes
“Me tomo el trabajo de frenar, les hablás con todo el respeto del mundo diciéndoles que no querés lavar los vidrios porque es rápido lo que tengo que hacer y, saliendo del negocio, los ves haciendo esta maldad. Y peor, te miran riéndose”, relató con impotencia la damnificada, quien además acompañó su reclamo con imágenes explícitas del daño ocasionado en el vidrio del vehículo.
La vecina manifestó que, además del daño material y la suciedad, padeció momentos de temor debido a la actitud desafiante de los involucrados: “No solo eso, sino que ellos mismos sean los que se te ríen en la cara y tengas que irte porque te intimidan con la mirada y generan miedo. ¿Por qué nos tenemos que sentir obligados a decir que sí por miedo a volver y encontrarte con alguna parte del vehículo roto o sucio?”, cuestionó.
Asimismo, indicó que al consultar con comerciantes de la zona le advirtieron que se trataría de una práctica recurrente por parte de un grupo específico: “Por los locales que están alrededor me enteré que este grupo de personas juntan basura y excremento de todo tipo en una bolsa para manchar los vehículos de las personas que se niegan a su servicio”, afirmó.
Reclamo de mayor control en la vía pública
En su descargo, la damnificada arrobó las cuentas oficiales del Municipio y de la intendenta, solicitando medidas y mayor presencia para evitar este tipo de abusos. Si bien destacó la labor de los agentes de estacionamiento medido, pidió que se extienda la vigilancia sobre quienes ejercen el lavado informal para que los conductores puedan estacionar sin temor a represalias.
Por último, extendió su reflexión a situaciones de acoso callejero que a menudo padecen los transeúntes ante la venta ambulante insistente: “Recibir insultos por no querer lavar un auto, comprar un par de medias o un pack de bolsas, y además tener que bancar que te sigan una cuadra entera… es súper incómodo, ya no te dan ganas de salir a la calle”, concluyó, al tiempo que contrastó esta agresividad con el trabajo respetuoso de quienes desde la madrugada comercializan panificados en los semáforos con cordialidad hacia los vecinos.

