En medio de la escalada de tensión institucional por la quita de las regalías de Los Nihuiles, un detalle clave no pasó desapercibido en el reciente cruce entre los gobernadores de La Pampa y Mendoza. En su afán por justificar que los fondos le corresponden exclusivamente a su provincia, Alfredo Cornejo admitió públicamente que el río Atuel es “interjurisdiccional”. Sin embargo, más allá de la confesión discursiva, la triste realidad para el oeste pampeano sigue siendo la misma: la vecina provincia reconoce el derecho, pero continúa sin soltar el agua.
El inédito intercambio se dio a través de la red social X, luego de que el gobernador pampeano, Sergio Ziliotto, anunciara la presentación de una medida cautelar contra el Decreto Presidencial 982/2026. En su intento por separar el cauce natural de la obra de ingeniería, Cornejo expresó textualmente: “El río es interjurisdiccional. La fuente hidroeléctrica que genera la energía de Los Nihuiles está íntegramente en Mendoza”.
El peso de la confesión
Esa primera oración representa el reconocimiento explícito de una bandera que La Pampa sostiene hace casi ocho décadas y que la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) ratificó en sus fallos de 1987, 2017 y 2020. Al afirmar que el río es interjurisdiccional, la máxima autoridad mendocina acepta legal y políticamente que el recurso hídrico no es propiedad exclusiva de su provincia.
No obstante, la admisión de Cornejo choca de frente contra los hechos en el territorio. A pesar de aceptar que el Atuel pertenece a ambas jurisdicciones, el gobierno cuyano mantiene las compuertas cerradas, perpetuando un ecocidio histórico y desoyendo sistemáticamente la orden de la Corte Suprema de garantizar un caudal ecológico mínimo de 3,2 metros cúbicos por segundo para recomponer el ecosistema pampeano.
Contradicciones a la vista
Este fuerte contraste entre el discurso tuitero y la acción concreta fue el eje de la contundente respuesta de Ziliotto, quien tomó las propias palabras de su par para desnudar las contradicciones de la política hídrica mendocina.
“A pesar de que como usted bien lo dice, el Río Atuel es interjurisdiccional y sus aguas, abundantes o escasas, también nos pertenecen”, le retrucó el mandatario pampeano. Asimismo, frente a la chicana de Cornejo sobre la falta de obras, Ziliotto fue categórico al explicar que resulta “inviable invertir para potenciar ese recurso ya que Mendoza mantiene cortado el Río Atuel hace casi 80 años”.
Para La Pampa, el sincericidio del gobernador mendocino no hace más que confirmar la legitimidad del reclamo provincial. Reconocer administrativamente que un río es compartido para luego, en la práctica, negarse a soltar una sola gota de agua, demuestra que el conflicto excede las interpretaciones sobre las regalías de Los Nihuiles: se trata de una decisión política sostenida en el tiempo que continúa secando a una provincia entera.
