La muerte de Samuel “Chiche” Gelblung marca el adiós a una de las figuras más influyentes, polémicas y memorables de los medios de comunicación en Argentina. El reconocido periodista falleció en la mañana de este martes a los 82 años en el Sanatorio Mater Dei de la Ciudad de Buenos Aires, tras haber ingresado por un cuadro respiratorio. Su partida deja un enorme vacío en la gráfica, la radio y la televisión, donde construyó un estilo inconfundible durante más de cinco décadas.
Una vida forjada en la resiliencia
Nacido en 1944 en Buenos Aires, Gelblung se crió en el barrio de Villa Devoto en el seno de una familia judía de clase media. Su infancia estuvo fuertemente marcada por el activismo político clandestino de sus padres y la rigidez ideológica en su hogar, lo que lo llevó a abandonar su casa a los tempranos 14 años. En sus propias palabras, la convivencia se había tornado “insoportable” debido a los temores de persecución durante el gobierno peronista y las constantes discusiones familiares.
Lejos de su hogar, encontró refugio trabajando en un depósito de huevos y dedicándose a oficios informales y a la venta ambulante. A pesar de las adversidades familiares y de no haber culminado sus estudios secundarios, su enorme curiosidad y espíritu autodidacta lo llevaron a forjar su educación leyendo en bibliotecas públicas.
El salto al periodismo y la consagración
Su ingreso a los grandes medios de comunicación se dio a los 22 años en la Editorial Atlántida, donde logró entrar como pasante mediante una ingeniosa maniobra que incluyó un título avalado por un sacerdote jesuita. En poco tiempo consiguió su primera gran primicia al infiltrarse en una reunión privada del entonces presidente Arturo Illia, hecho que catapultó su carrera.
Durante los años 70 y 80, consolidó su fama al frente de revistas emblemáticas como Gente y La Semana, apostando siempre por investigaciones sociales audaces. Frente a las críticas, Chiche defendía su impronta a capa y espada: “Me causa gracia que digan periodismo amarillo; hay una sola manera de hacer periodismo”, solía afirmar. Esa misma pasión lo llevó a cubrir conflictos bélicos internacionales históricos, como la Guerra de los Seis Días, Vietnam y, asombrosamente, la guerra en Ucrania en el año 2022, cuando ya tenía 79 años de edad.
La televisión y un estilo sin concesiones
Su llegada a la pantalla chica se dio recién a los 50 años, impulsado por Alejandro Romay. Durante la década de 1990, Gelblung revolucionó la televisión argentina con ciclos como Memoria en Canal 9, donde cruzaba el análisis periodístico, la experimentación y la crónica de una manera inédita para la época. Es recordado por coberturas impactantes y hasta la recordada desmitificación de la autopsia del extraterrestre de Roswell.
A lo largo de los años, también dejó su profunda huella en el ámbito radial y supo anticiparse al futuro siendo pionero en la creación de portales digitales de noticias de gran alcance nacional, como Minuto Uno, Infoveloz y Rating Cero.
Un amor de toda la vida y su huella en los medios
En el plano personal, Chiche compartió casi medio siglo junto a Cristina Seoane, a quien conoció en la redacción de la revista Gente y con quien contrajo matrimonio en 1977. Juntos tuvieron tres hijos y disfrutaron de siete nietos. A pesar de las crisis confesadas por el propio periodista, siempre reconoció que Seoane fue el gran amor de su vida y su punto de equilibrio emocional.
Pese a las severas complicaciones de salud que debió enfrentar en el último tiempo, incluyendo episodios de sepsis, neumonía y múltiples internaciones por insuficiencia renal, el periodista nunca consideró la opción de retirarse. “Yo encaro mi día como si fuera a vivir 200 años”, aseguró en una de sus últimas apariciones. Hoy, el periodismo despide a un trabajador incansable que, a pura curiosidad y audacia, transformó para siempre la forma de comunicar en el país.
