La Municipalidad de Intendente Alvear manifestó su repudio y preocupación ante una serie de hechos de vandalismo que afectaron a espacios públicos de la localidad. Los ataques se centraron en el Museo Municipal El Almacén de Pepa, un edificio que forma parte del patrimonio y la identidad cultural de la comunidad.
Los daños constatados incluyen pintadas en el frente del edificio histórico. Además, durante la mañana se verificó la rotura violenta de uno de los vidrios del ingreso a la sala de ensayo de la Banda Municipal, que comparte las instalaciones con el museo. En el lugar se encontraron restos del vidrio y un elemento contundente, aparentemente una piedra o cascote, que habría sido utilizado para provocar el daño. También se hallaron piedras que se habrían usado para realizar las pintadas.
A raíz de estos sucesos, se radicó la denuncia correspondiente. Personal de la Policía local se presentó en el edificio junto a autoridades municipales para iniciar la investigación que busca determinar a los responsables. Como parte de las pericias, se realizó una inspección ocular y se analizaron los distintos elementos encontrados en el lugar.
Las autoridades informaron que se está trabajando sobre las imágenes registradas por el sistema de cámaras de seguridad, las cuales fueron aportadas a la investigación con el objetivo de obtener información que permita la identificación de los autores. Desde el municipio aseguraron que continuarán colaborando con la Policía para esclarecer los hechos y aportar toda la información disponible.
Desde la Municipalidad se remarcó que estos hechos no pueden ser naturalizados. “No se trata simplemente de una pared pintada o de un vidrio roto: se está dañando un edificio público, un espacio cultural y un lugar que pertenece a toda la comunidad”, expresaron. Se destacó que cada reparación implica destinar recursos y trabajo que son de todos los alvearenses y que podrían ser destinados a otras mejoras para la localidad. Por ello, se hizo un llamado a toda la comunidad a cuidar y defender los espacios públicos, el patrimonio y la propiedad privada, concluyendo que “el vandalismo no puede convertirse en algo cotidiano ni aceptable”.


