El plan de castraciones municipales de General Pico se acerca a cumplir 15 años de funcionamiento ininterrumpido, con una novedad significativa: los felinos pasaron a representar el 60% de las solicitudes, superando ampliamente a los caninos en la demanda del servicio.
Así lo confirmó Matías Calmels, director de Zoonosis y Vectores del Municipio de Pico, quien destacó que esta tendencia es «una buena noticia porque evita la proliferación de colonias» de gatos en lugares deshabitados, donde pueden formarse grupos de 15 a 20 animales que se crían ariscos y resultan muy difíciles de manejar.
En cuanto al aspecto administrativo del programa, Calmels informó que actualmente se encuentran en tratativas con el Colegio Médico Veterinario para renovar el convenio, tal como se realiza todos los años en esta época. «Venimos a paso firme dándole continuidad al plan», aseguró el funcionario.
El servicio involucra a aproximadamente 30 profesionales veterinarios que trabajan bajo un esquema de honorarios convenidos con el colegio profesional. El costo para los vecinos es accesible, ubicándose por debajo de los 1.000 pesos, lo que representa un esfuerzo económico importante por parte del municipio.
«Es un servicio que la comunidad lo tiene apropiado y permite mantener un cierto equilibrio poblacional en la ciudad», subrayó Calmels, quien además recordó que el plan logró sostenerse incluso durante la pandemia, con apenas una interrupción de 60 días cuando las restricciones de circulación eran más estrictas.
Los vecinos de General Pico continúan solicitando el servicio de manera sostenida, consolidando este programa como una de las inversiones municipales de mayor continuidad en materia de control poblacional de animales domésticos.



