La postergación de la maternidad por razones profesionales, laborales o de proyecto de vida llevó a un aumento significativo en la consulta por criopreservación de óvulos. La doctora Alejandra Pérez, tocoginecologa de General Pico, dialogó con InfoPico Radio sobre este procedimiento que permite a las mujeres «andar por la vida tranquilas» sabiendo que tienen su «capital guardadito» para cuando decidan ser madres.
La edad ideal para preservar la fertilidad
Entre los 32 y los 35 años es el momento óptimo para congelar óvulos, según explicó la profesional. «Esa es la edad ideal para congelar gametas, óvulos jóvenes y vitales», precisó Pérez, quien aclaró que este dato resulta fundamental para las mujeres que desean postergar la maternidad sin comprometer sus posibilidades reproductivas.
La especialista señaló que actualmente muchas mujeres retrasan la decisión de ser madres hasta después de los 35 años por diversos motivos: viajes, desarrollo profesional, proyectos personales o simplemente porque no encontraron el momento adecuado. Sin embargo, la biología tiene sus propios tiempos: «A partir de los 35 años siempre declina el funcionamiento de los ovarios, que sería nuestra fábrica de óvulos para poder reproducirnos».
Cuando la reserva ovárica es baja
Pérez alertó sobre situaciones que requieren atención inmediata. La hormona antimulleriana marca la reserva ovárica de cada paciente, y en algunos casos arroja sorpresas: «Nos hemos llevado muchas veces sorpresas en chicas de 28, 30 años con reserva ovárica baja. Esas pacientes, por más que tienen menor edad, van sí o sí a criopreservar óvulos».
En estos casos, la recomendación médica es clara: congelar gametas cuanto antes, porque la reserva ovárica seguirá disminuyendo con el tiempo. Cuando existe una patología de base que justifica el procedimiento, las obras sociales y prepagas pueden cubrir parte del tratamiento.
«Está bueno que lo hagas porque después andás por la vida tranquila. Y sabés que, por ahí a los 38 años decidís ser madre y quedás espontáneamente, bárbaro. Y si no quedás, vos sabés que tenés tu capital ahí guardadito, tu reserva»
Casos oncológicos y prevención
La criopreservación no solo responde a la maternidad postergada por elección. En pacientes oncológicos en edad reproductiva, la técnica resulta fundamental. Pérez explicó que tanto en mujeres con cáncer de mama u ovario como en varones con carcinomas testiculares, se congela material genético antes de iniciar la quimioterapia.
«Se hace la criopreservación de los óvulos previo a la quimioterapia, para tenerlas en un estado de que no ha recibido esos venenos celulares que es la quimioterapia», detalló la profesional. Este resguardo permite a los pacientes preservar su capacidad reproductiva antes de someterse a tratamientos que podrían afectarla.
Costos accesibles y cobertura médica
El mantenimiento anual de óvulos criopreservados ronda los $200.000, una cifra que Pérez consideró «no inaccesible para nada como hubiera sido en otras épocas». El costo más elevado corresponde a la medicación necesaria para estimular los ovarios y obtener la mayor cantidad posible de óvulos para la punción y congelamiento.
Existe una ley nacional de reproducción médica asistida que contempla la cobertura de tratamientos por parte de obras sociales y prepagas. «Tenemos muy buena respuesta y tenemos un montón de tratamientos hace años que las obras sociales nos están cubriendo», confirmó la tocoginecologa, aunque aclaró que la cobertura requiere indicación médica y no aplica cuando se trata de una decisión personal sin patología de base.
Embarazos después de los 40: posibilidades reales
La implantación de embriones puede realizarse incluso en mujeres de 48 o 50 años, siempre que el útero y el endometrio respondan adecuadamente. «Todo depende del útero que tenga la paciente y la respuesta del endometrio», explicó Pérez, quien indicó que se realizan estudios con Doppler para evaluar las condiciones antes de proceder.
Si bien estos embarazos tienen mayor riesgo de complicaciones como preeclampsia, diabetes gestacional o restricción del crecimiento fetal, los controles exhaustivos actuales permiten un seguimiento minucioso. «Tenemos controles de embarazo tan exhaustivos, estamos tan encima de los pacientes y con muchos controles para descartar todo lo que es patología genética, morfológica, de vascularización de la placenta», detalló.
Maternidad en solitario y otras opciones
La criopreservación también abrió posibilidades para mujeres sin pareja que desean ser madres. Pueden adquirir una pajuela de semen donado, generar embriones y concretar su maternidad de forma independiente. «Hay muchos casos. Y me parece fabuloso del hecho de poder satisfacer el deseo de cada persona», opinó Pérez.
Cuando los óvulos propios ya no son viables por edad u otros factores, existe la alternativa de la ovodonación o donación de semen. Los embriones que no se utilizan pueden:
- Permanecer congelados para uso futuro
- Donarse para investigación científica
- Donarse a otras parejas o personas que no puedan usar sus propias gametas
- Descartarse con autorización expresa de los pacientes
Un fenómeno de los últimos 15 años
El auge de la criopreservación por elección se registra principalmente en los últimos 15 años, vinculado a cambios sociales profundos. «La gente estudia más, tienen carreras universitarias o tienen trabajos que son también exigentes, o profesiones exigentes», analizó Pérez.
El fenómeno migratorio de jóvenes argentinos también incidió en esta tendencia. «Los chicos les toman el gustito y se van, y son como ciudadanos del mundo, van viviendo a un lado, en el otro. Entonces claro, el día que se cansan, que se estacionan, mejor tienen 38, 40 años, y ahora, ahora quiero ser madre», describió la especialista.
La criopreservación ofrece así una respuesta concreta a la pregunta de muchas mujeres sobre cómo compatibilizar sus proyectos personales y profesionales con el deseo de maternidad, sin que el reloj biológico se convierta en una fuente de ansiedad o decisiones apresuradas.


