Cansancio extremo y falta de energía después de los 35 en mujeres: cómo la terapia hormonal puede ser “un antes y un después”

16 mayo, 2026 a las 11:00

La doctora María Alejandra Pérez, tocoginecóloga que atiende en el Instituto Cardiovascular de General Pico, visitó los estudios de InfoPico Radio para hablar sobre la terapia de reemplazo hormonal en mujeres. Lejos de limitarse a la menopausia, el tratamiento abarca distintas etapas de la vida y apunta a mejorar la calidad de vida cuando el cuerpo enfrenta déficits hormonales. “Es un antes y un después”, aseguró la profesional.

Más allá de la menopausia: un tratamiento para distintas etapas

Aunque la terapia de reemplazo hormonal se asocia principalmente con la perimenopausia, Pérez aclaró que también se aplica en mujeres jóvenes con síntomas de déficit estrogénico. “A veces medicamos cuando están con anticoncepción de baja dosis y sienten disminución de la libido o sequedad vaginal”, explicó. Lo mismo ocurre en el posparto o poscesárea, donde la lactancia genera un estado de hipoestrogenismo.

El concepto clave es que los ovarios empiezan a disminuir la producción de hormonas a partir de los 35 años, aunque la menopausia se instale recién alrededor de los 50. “La declinación hormonal ya arranca 10 o 15 años antes”, precisó la especialista. Por eso, la idea es preparar a las pacientes para que lleguen a esa etapa “sobre un escenario metabólico y hormonal adecuado”.

“Te quedás sin nafta”: el síntoma más frecuente

Cuando se le consultó sobre los indicadores que llevan a una mujer a considerar este tratamiento, Pérez fue directa:

“El mayor síntoma es la falta de energía. Les digo yo, en la edad de la perimenopausia te quedás sin nafta, te falta combustible. Cuando el auto ya no tiene más nafta, falta combustible.”

Ese cansancio extremo se manifiesta en mujeres que están en plena actividad: trabajan, tienen familia, hacen deporte, y de pronto no pueden con su día. Otros síntomas incluyen desinterés general, bajo deseo sexual, sequedad vaginal y los clásicos síntomas vasomotores (las tuforadas de calor) en la menopausia.

La tocoginecóloga destacó que el tratamiento hormonal no es una receta universal. “Es un saco hecho a medida”, comparó. Cada paciente requiere estudios previos: evaluación cardiológica, análisis metabólicos, hormonales, de vitaminas y minerales. “No se le puede dar hormonas así, sin ningún tipo de estudio.”

Testosterona bioidéntica: la hormona “top”

La testosterona es, según Pérez, “la hormona top” del momento. En la mujer, al igual que en el hombre, cumple funciones esenciales: mejora la energía, el deseo sexual, la masa muscular y el estado anímico. “A los 10 días vos notás que te levantás distinta, con ganas de encarar el día”, aseguró.

La forma más común de administración es a través de pellets (mal llamados “chip sexual”), una barrita subdérmica que se coloca generalmente en el glúteo y libera la hormona gradualmente durante 4 a 6 meses. Pero la especialista insistió: “No sirve ponerse testosterona si uno se va a quedar en su casa tomando mate y mirando series”.

El tratamiento debe ir acompañado de:

  • Una dieta hiperproteica saludable
  • Actividad física cuatro veces por semana, idealmente una hora
  • Fuerza después de los 40 años, para aumentar la masa muscular y mejorar la calcificación ósea
  • Corrección de déficits metabólicos como insulinorresistencia o hipotiroidismo

Hormonas bioidénticas: de origen natural

Pérez hizo hincapié en el uso de hormonas bioidénticas, de origen natural y con la misma fórmula que las que produce el organismo. “El cuerpo se adapta mejor y responde mejor a esa hormona que es idéntica a la nuestra y no es sintética”, explicó.

En la perimenopausia, las tres hormonas que faltan son estradiol, progesterona y testosterona. Muchas veces, con testosterona se cubre gran parte del cuadro, aunque puede combinarse con las otras según cada caso.

Longevidad saludable: el objetivo

La médica destacó que empezar una terapia de reemplazo hormonal antes de los 60 años mejora la sobrevida en un 28%. “No es un dato menor”, remarcó. Con la expectativa de vida cercana a los 100 años, el desafío ya no es solo vivir más, sino hacerlo con calidad.

“Las pacientes que están suplementadas están chequeadas permanentemente, son las que menos riesgo de padecer una patología tienen porque están controladas todo el tiempo”, afirmó. Y derribó dos mitos frecuentes: “Las hormonas ya está comprobado, y ya hasta la FDA lo ha dado a conocer, no provocan cáncer”. Tampoco engordan, si se acompañan con los hábitos adecuados.

Controles desde los 40

Pérez recomendó a todas las mujeres realizar controles metabólicos y hormonales anuales a partir de los 40 años. Eso incluye dosaje de hormonas, vitaminas (especialmente vitamina D, considerada ahora una “prohormona”), minerales como magnesio y zinc, perfil lipídico y glucémico.

“La medicina tradicional es lo más importante, pero hay que adicionarle la medicina funcional, que nos ayuda a tener mejor calidad de vida y prevenir, y tener una longevidad saludable”, sintetizó.

La doctora Alejandra Pérez atiende de lunes a viernes en el Instituto Cardiovascular, ubicado en calle 15 entre 2 y 4, en el barrio Talleres de General Pico. Allí cuenta con el respaldo de cardiólogos que evalúan a las pacientes antes de iniciar cualquier tratamiento hormonal.

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