Político

Poda de rejuvenecimiento en rosales antiguos: el paso a paso para revivir tus plantas en otoño

19 abril, 2026 a las 08:00
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Poda de rejuvenecimiento en rosales antiguos: el paso a paso para revivir tus plantas en otoño (Imagen ilustrativa IA - infopico.com)
Poda de rejuvenecimiento en rosales antiguos: el paso a paso para revivir tus plantas en otoño (Imagen ilustrativa IA - infopico.com)

En el aire de InfoPico Radio 99.9, la Técnica en Floricultura Jimena Asquini detalló el procedimiento exacto para llevar a cabo la poda de rejuvenecimiento en rosales antiguos durante la temporada de otoño. Se trata de una guía fundamental para recuperar esos ejemplares añosos y leñosos que adornan nuestros jardines, devolviéndoles la vitalidad y preparándolos para una futura floración espectacular.

¿Por qué hablamos de rejuvenecimiento? Según explicó Asquini, este tipo de intervención aplica exclusivamente a rosales muy viejos, con tallos marrones y fuertemente lignificados, cuya brotación recién arranca a gran altura, superando muchas veces el metro y medio. Aunque la poda tradicional de mantenimiento suele reservarse para los meses más fríos de junio y julio, en el caso de plantas tan añejas es clave intervenir durante el mes de abril. Si se espera al pleno invierno para podar una madera tan vieja, se corre el riesgo de que la planta sufra severamente por las heladas y no logre recuperarse.

El procedimiento requiere decisión, ya que el corte es drástico. La especialista indicó que se debe podar la planta a unos 40 o 45 centímetros del suelo. “Hay que cortarla directamente, aún cuando el tallo es grande y no podamos ver las yemas”, remarcó. El objetivo es estimular a la planta para que vuelva a generar brotes basales nuevos y verdes. Al reducir la madera vieja, se mejora el movimiento de la savia, recuperando el vigor de ese rosal que supimos plantar hace veinte o treinta años.

Para llevar a cabo esta tarea, es indispensable contar con las herramientas adecuadas. Asquini recomendó el uso de un serrucho, una tijera de podar tradicional o un “descornador” (una tijera de fuerza con mangos largos). Esta última es ideal para realizar cortes gruesos con menor esfuerzo físico y desde una posición más cómoda. Todos los cortes deben realizarse siempre en forma de bisel u oblicuos. “Si hago un corte neto, el agua queda depositada y pudre la madera. El corte oblicuo tiene una doble función: hace que el agua resbale y evita que la humedad quede detenida”, precisó la técnica.

Además, la profesional enfatizó la importancia de realizar un corte limpio, con herramientas bien afiladas y sin dejar vestigios de madera astillada. Esto permite que el cambium —el tejido secundario responsable del crecimiento y la cicatrización— pueda cerrar correctamente la herida formando una especie de labio protector. Se debe evitar a toda costa dejar un “tocón”, ya que este pedazo de madera mal cortada no cicatriza, se seca y termina siendo la puerta de entrada para diversas enfermedades que terminan pudriendo el ejemplar.

Finalmente, el paso a paso concluye con un cuidado esencial posterior a la poda: la aplicación de un fungicida. Este producto actúa como un sellador o cicatrizante que ayuda a cerrar rápidamente los vasos expuestos del rosal. De esta manera, se impide el ingreso de patógenos y se evita que la planta se llene de hongos, garantizando que nuestro histórico rosal despierte completamente renovado en la próxima temporada.

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