A 40 km/h, recorrés 22 metros antes de frenar: el dato que podría evitar cientos de choques en General Pico

19 julio, 2025 a las 13:30
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En una reciente columna dedicada a la seguridad vial en INFOPICO RADIO 99.9, Bruno Miño, especialista en la materia, abordó un tema fundamental y a menudo subestimado: los tiempos de reacción del conductor. Este concepto, crucial para prevenir siniestros, fue analizado en detalle, poniendo el foco en las realidades del tránsito en General Pico y la provincia de La Pampa.

En pocas líneas

  • El tiempo de reacción al volante, en promedio un segundo, genera una distancia de frenado significativa, incluso a baja velocidad, aumentando el riesgo de colisiones en General Pico.
  • La velocidad inadecuada en esquinas, ignorando las normas locales y nacionales, exacerba el problema de los tiempos de reacción y la probabilidad de accidentes.
  • Las distracciones, especialmente el uso del celular, alargan considerablemente el tiempo de reacción, convirtiendo a los conductores en un peligro para sí mismos y para otros.
  • La falta de conciencia sobre la seguridad vial, sumada a la imprudencia y negligencia, contribuye a la alta siniestralidad en General Pico y la necesidad de mayor responsabilidad individual y colectiva.

¿Qué son los tiempos de reacción y cómo impactan en la conducción?

Miño explicó que el tiempo de reacción se define como el lapso que transcurre desde que el conductor percibe un peligro hasta que efectúa la acción de pisar el pedal del freno. Este proceso, que en promedio se estima en un segundo, tiene consecuencias directas y a menudo no consideradas en la distancia que un vehículo recorre antes de iniciar la frenada efectiva.

El especialista utilizó un ejemplo claro para ilustrar la situación en el ámbito urbano. Circulando a 40 kilómetros por hora en una esquina de General Pico, donde las calles suelen tener entre 9 y 10 metros de ancho, un conductor que tarda un segundo en reaccionar recorrerá aproximadamente 22 metros antes de que el freno comience a actuar. Esto implica que, en la mayoría de los casos, la colisión es prácticamente inevitable, especialmente si un vehículo aparece por la derecha y tiene prioridad de paso.

La normativa local vs. la realidad de las calles piquenses

La normativa vigente en General Pico establece una velocidad máxima de 20 kilómetros por hora en las esquinas, mientras que la Ley Nacional de Tránsito indica 30 km/h. Si se respetara la velocidad de 20 km/h, la distancia recorrida durante el tiempo de reacción se reduciría a unos 5,5 metros, lo que incrementa significativamente las posibilidades de evitar una colisión o, en el peor de los casos, minimizar sus consecuencias. “Las posibilidades de minimizar el accidente, las consecuencias para una persona son menores”, sentenció Miño, subrayando la importancia de adaptar la velocidad a las condiciones urbanas.

Distracciones: el enemigo silencioso de la seguridad

Un punto clave que agrava los tiempos de reacción son las distracciones al volante. Miño hizo hincapié en el uso del teléfono celular, una práctica cada vez más común y peligrosa. “Celular, vos lo vas mirando, vas enviando un mensaje, y tardás algunos segundos”, advirtió. El ejemplo de una persona recorriendo una cuadra entera de General Pico manipulando el celular es una postal lamentablemente habitual y que grafica la magnitud del riesgo.

Las distracciones no se limitan solo a los automovilistas; motociclistas, ciclistas e incluso usuarios de monopatines eléctricos son vistos utilizando sus dispositivos móviles mientras circulan, poniendo en riesgo su integridad y la de terceros. Esta conducta irresponsable anula cualquier conocimiento o habilidad de manejo, haciendo que la persona, a pesar de estar físicamente apta, se vuelva un riesgo en la vía pública.

Un llamado a la responsabilidad colectiva

Miño destacó que una gran parte de la responsabilidad en los accidentes de tránsito recae en los propios conductores. La falta de conciencia sobre la velocidad adecuada y el impacto de las distracciones contribuyen a un escenario de siniestralidad preocupante en la ciudad. “Acá en Pico todos los días chocamos”, afirmó, señalando que, a pesar de que la mayoría de los involucrados poseen carnet de conducir, la imprudencia y la negligencia son factores determinantes.

El especialista hizo un llamado a la responsabilidad individual y colectiva, instando a generar conciencia a través de charlas y capacitaciones como las que brinda para conductores profesionales. A pesar de que algunos consideran que lograr un cambio significativo es una “utopía”, Miño enfatizó la importancia de “aportar un granito de arena”, ya que “no hacer nada, vamos perdiendo”.

Finalmente, el columnista resaltó que la relevancia de comprender los tiempos de reacción no se limita solo al ámbito urbano, sino que también es vital en rutas, donde mantener una distancia segura entre vehículos es fundamental para tener el margen necesario ante una frenada inesperada. La imprudencia de circular pegado a otros vehículos, aun con la excusa de ahorrar combustible, puede tener consecuencias trágicas, especialmente para rodados de gran porte.

La columna de Bruno Miño dejó en claro que la seguridad vial es una tarea de todos, donde la conciencia, la responsabilidad y el respeto por las normas son pilares fundamentales para construir un tránsito más seguro en General Pico y toda la región.