Educativas

Guillermina Tiramonti: «Hay un acuerdo tácito donde unos simulan aprender y otros simulan enseñar»

22 julio, 2026 a las 08:00

La licenciada en Ciencias Políticas y magíster en Educación y Sociedad Guillermina Tiramonti, recientemente distinguida como Personalidad Destacada de la Ciudad de Buenos Aires, dialogó con InfoPico Radio y trazó un diagnóstico crítico sobre el estado de la educación en Argentina. La especialista advirtió que el país carece de políticas orientadas a generar cambios profundos en el sistema educativo.

El simulacro que atraviesa las aulas argentinas

Tiramonti fue contundente al describir una dinámica preocupante que se repite en las escuelas. «Si vos ves que hay alumnos que están 10 años en la escuela y resulta que no pueden comprender un texto que leen o no pueden escribir correctamente, no queda otra que pensar que pasaron todos esos años simulando», señaló.

Según la especialista, existe una suerte de pacto implícito entre docentes y estudiantes. «Los chicos se invisibilizan en el aula y el docente los deja ahí invisibles. Pasan año tras año sin adquirir los instrumentos básicos», explicó. Ese acuerdo tácito tiene una consecuencia directa: jóvenes que reciben titulaciones que no reflejan sus aprendizajes reales.

«Hay como un acuerdo para que unos sigan siempre que no molesten y los docentes hacer como que todos están aprendiendo. Y también en la simulación participa todo el sistema.»

El origen social como determinante del rendimiento

La correlación entre resultados escolares y origen sociocultural de las familias es, según Tiramonti, «absoluta». Las estadísticas lo confirman: los chicos que más aprenden provienen de hogares con mayor capital cultural.

«La escuela tuvo como propósito evitar que eso pasara, transgredir esos límites», recordó. Sin embargo, ese objetivo se desdibujó. Por eso, la especialista insiste en la importancia de los niveles iniciales de escolarización, pero no como espacios de cuidado mientras los padres trabajan, sino como instancias donde los niños puedan «reponer su capital cultural».

Aprender a hablar, expresarse, comprender un cuento y relatarlo son habilidades que muchos chicos no adquieren en sus hogares. «Después les va a ser exigido en la escuela», advirtió.

Evaluaciones que exponen la crisis

Consultada sobre las pruebas Aprender, Tiramonti reconoció que existe desconfianza histórica hacia las evaluaciones en Argentina. «Hay trampas, siempre hay trampas», admitió. Pero aclaró que, en términos generales, estos instrumentos reflejan los problemas estructurales del sistema.

Los datos son alarmantes:

  • Los estudiantes no comprenden lo que leen
  • Los resultados en matemáticas son «impresionantes» por lo bajos
  • Estas deficiencias ocurren en un mundo donde la tecnología exige cada vez más competencias numéricas

Una secundaria que debe repensarse por completo

Para Tiramonti, la escuela primaria debe enfocarse en los instrumentos básicos de la cultura: lectoescritura y matemáticas. El problema es que las instituciones «están llenas de un montón de cosas» pero no ponen el foco en esos aprendizajes esenciales.

La secundaria requiere una transformación más profunda. El modelo enciclopedista, con el conocimiento fragmentado en disciplinas, quedó obsoleto. «El mundo no viene dividido en física, química, historia», graficó. La propuesta es estudiar directamente el mundo en que se vive, con un enfoque que integre habilidades duras y blandas.

«Deberíamos tener un ministerio laboratorio para ir pensando e inventando esta nueva forma de transmitir el conocimiento», propuso.

Celulares e inteligencia artificial: prohibir no es la respuesta

Sobre el debate en torno al uso de tecnología en las aulas, la especialista fue clara: está bien discutirlo, pero la primera reacción no puede ser la prohibición.

«La inteligencia artificial, ¿cómo la vas a prohibir? Tenés que trabajar muchísimo para ver cómo podés usarla en la escuela para mejorar los aprendizajes», sostuvo. Lo mismo aplica para los celulares: entiende que los chicos no deben pasar todo el día frente a la pantalla, pero la escuela tiene que enseñarles a hacer un uso pedagógico del dispositivo.

«Para muchos de ellos es la única tecnología que tienen a mano, no tienen una computadora», recordó.

La brecha entre escuela pública y privada

Tiramonti identificó dos factores que explican las diferencias de resultados entre ambos sistemas. Por un lado, la composición social: las escuelas públicas atienden mayormente a sectores socioculturales bajos, mientras que las privadas concentran a familias de mayores recursos.

Pero hay algo más. Las instituciones privadas tienen mayor seguimiento de los alumnos, enfoque en los aprendizajes y trabajo conjunto entre docentes. «Hay presencia de lo institucional», sintetizó. Incluso manteniendo la variable sociocultural constante, las escuelas privadas obtienen mejores resultados.

Un país sin conciencia de la importancia del conocimiento

El diagnóstico final es sombrío. Tiramonti no observa que Argentina vaya camino a un cambio real en materia educativa. Reconoció que algunas provincias intentan transformaciones, pero no existe una política nacional centrada en generar las condiciones necesarias.

Los problemas se acumulan:

  • Docentes mal formados y mal pagos
  • Pérdida de la estima social de la profesión
  • Ausencia de una carrera docente con incentivos
  • Escuelas sin conectividad ni equipamiento tecnológico

«Después de 200 años de sistema educativo estamos empezando por lo elemental», lamentó. Y cerró con una reflexión inquietante: «Me parece que la Argentina no tiene conciencia de lo importantísimo que es tener una población preparada para avanzar en un siglo donde el conocimiento es importante».

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