En los estudios de INFOPICO RADIO 99.9, la técnica en floricultura y jardinería, Jimena Asquini, compartió sus conocimientos sobre un tema crucial para esta época del año: la poda. La especialista explicó las técnicas correctas, las consecuencias de los malos procedimientos y la importancia de respetar la forma natural de las plantas.
“Estamos en la época justa para podar”, comenzó Asquini, refiriéndose a los árboles de hoja caduca, aquellos que ya han perdido su follaje. “Es el momento ideal porque ya no tienen hojas, la savia bajó, como dicen las abuelas, y los procesos metabólicos de la planta están bajos”. Sin embargo, advirtió que en el caso de los arbustos, se debe tener precaución con aquellos de floración invernal, como las camelias, ya que una poda a destiempo eliminaría sus futuras flores.
Uno de los puntos centrales de la charla fue la diferenciación entre una poda adecuada y la simple mutilación. “La poda es un elemento que tenemos que utilizar para mejorar la planta, no para estropearla. Muchas veces se usó durante muchísimos años una mala poda en nuestras plantas”, sentenció. Asquini explicó que prácticas como el desmoche indiscriminado, que busca únicamente bajar la altura de la copa, generan graves problemas a largo plazo.
“Hoy vemos las consecuencias de plantas podridas, mal formadas, o árboles de vereda que enroscan los cables con la copa. Eso fue producto de malas podas, porque se cree que la poda es bajar la copa y no es así”, afirmó.
Tipos de poda y sus objetivos
La especialista detalló los diferentes enfoques que existen a la hora de intervenir una planta:
- Poda de formación: Se realiza en plantas jóvenes durante los primeros años para guiar su crecimiento, por ejemplo, para elevar la altura de la copa y evitar que interfiera con el paso de vehículos o peatones.
- Poda de mantenimiento: Es una intervención más sutil que no necesariamente se hace todos los años. “Lo que se intenta hacer con este tipo de podas es sacar ramificaciones internas que están mal formadas, chupones, ramas secas o enfermas”, explicó.
- Poda de reducción de copa: A diferencia de lo que comúnmente se cree, no se trata de cortar las puntas de las ramas. Consiste en la extracción estratégica de “no más de tres o cuatro ramas por árbol” desde su punto de inserción. Esto permite reducir el volumen de la planta sin alterar su forma natural.



Las consecuencias de una mala práctica
Asquini fue enfática sobre los efectos negativos de las podas agresivas, una práctica muy extendida en décadas pasadas. “En los años 70 se utilizaba una metodología que era una varilla con una altura y se podaba a esa altura”, recordó. Esta mutilación provoca una reacción de estrés en el árbol, que responde con un rebrote excesivo y descontrolado.
“Se forma esa famosa cabeza de escoba”, describió. “Eso hace que la planta se debilite, que esté mucho más cargada de hojas y que en verano, con una lluvia fuerte, se quiebre”. Además, las grandes heridas que no logran cicatrizar son una puerta de entrada para hongos y otros patógenos que pudren la madera desde adentro.
Un cambio de paradigma hacia la profesionalización
Según Asquini, la visión sobre la poda ha cambiado gracias a la aparición de carreras y tecnicaturas específicas en jardinería, floricultura e ingeniería forestal. “Hoy en día se apunta a que la planta mantenga su forma natural y que la estructura no sea modificada”, señaló.
Este cambio también se refleja en la demanda de los vecinos. “Hoy cada vez más las personas buscan gente que sepa. Ya no se conforman con el ‘cortapasto’, sino que buscan que la persona que se va a dedicar al mantenimiento de parques y jardines se haya capacitado”, comentó.
La especialista, que asesora a varias localidades pampeanas como Maisonnave, La Maruja, Rucanelo y Quetrequén, destacó la importancia de la capacitación que ofrece la Dirección de Recursos Naturales de la provincia. Su trabajo reciente en Maisonnave consistió en una poda de aclareo (ver fotos) en unos plátanos para realzar la vista de una iglesia histórica, demostrando cómo una intervención mínima y bien planificada puede lograr grandes resultados sin dañar el arbolado.
Para cerrar, Asquini dejó un consejo clave para quienes se dispongan a podar: “Hay que observar la ramificación y hacer el corte en la ‘verruga’ o cuello de la rama. Ese es el lugar donde hay un tejido que permite la cicatrización para que se vuelva a sellar y no ingresen patógenos”.

