Cultura

“La herencia maldita de Rufino Otero”: la trama de codicia, muerte y complicidad judicial que expone el lado más oscuro de La Pampa

28 octubre, 2026 a las 20:00

El periodista Walter Goñi, director periodístico de El Diario de La Pampa, dialogó con INFOPICO RADIO 99.9 para adelantar los pormenores de su primer libro de no ficción. La obra es el resultado de una investigación periodística de casi dos décadas que entrelaza una fortuna multimillonaria, el escandaloso robo de un cadáver en General Acha, la muerte sospechosa de dos operarios en Santa Rosa y un inédito pacto de silencio.

En una extensa entrevista, Goñi desgranó los cimientos de La herencia maldita de Rufino Otero, un libro que documenta hechos que durante más de 60 años fueron un “secreto a voces” y que exponen las graves fisuras e inacciones institucionales del poder judicial y político de la provincia.

Una fortuna incalculable y una identidad negada

El punto de partida del “Caso Otero” es la vida de Rufino Otero, uno de los mayores terratenientes de la región, dueño de una fortuna que en las décadas del 60, 70, 80 y 90 se erigía como la más importante de La Pampa. “Se habla de 30 millones de dólares”, relató Goñi en el aire de la radio. “Yo le pregunté a un conspicuo empresario pampeano a cuánto equivaldrían hoy en la realidad, y me dijo que hoy serían 200 millones de dólares. Digo, para magnificar la fortuna que estaba en juego”.

Otero falleció sin haber reconocido a Eva Paole, la hija que tuvo con su empleada doméstica. Tras la muerte del hacendado, la herencia quedó inicialmente en manos de Darío Sarasola, sobrino político del millonario y heredero forzoso sin vínculo de sangre. El conflicto estalló en septiembre de 1999, cuando Eva Paole, a sus 64 años, decidió reclamar judicialmente su identidad biológica.

Apenas 30 o 40 días después de iniciado este reclamo, el cadáver de Rufino Otero desapareció del cementerio de General Acha. El cuerpo fue sustituido de manera macabra por el de Alberto Salvini, un vecino de la localidad de Toay. Según la investigación de Goñi, Sarasola fue el autor intelectual de esta desesperada y oscura maniobra para evitar las pruebas de ADN.

El eslabón trágico: la caída de los pintores en Santa Rosa

Lo que parecía en su momento una maniobra ingenua para ocultar un lazo biológico, escondía una trama mucho más siniestra. En el año 2007, a través de una fuente policial de suma confianza, Goñi y su equipo (junto a los periodistas Gustavo Laurnagaray y Juan Parilo) publicaron en El Diario de La Pampa la conexión entre el robo del cadáver y un supuesto accidente laboral ocurrido en 2004.

Ese año, dos pintores cayeron al vacío desde un décimo piso en el centro de Santa Rosa. “Habían sido la mano de obra barata en el robo del cadáver de Rufino Otero”, reveló contundentemente Goñi. Pese a las evidencias, en 2007 la Justicia pampeana cerró la causa de forma apresurada bajo la cómoda carátula de accidente laboral.

El libro reconstruye este paralelismo escalofriante a través de testimonios clave y exclusivos que derriban la versión oficial del accidente. Entre ellos, las voces de Rubén Erviti y la señora de Vallejos —esposa y familiares directos de los operarios fallecidos—, quienes relataron las idas y vueltas que tuvieron con Sarasola tras la profanación de la tumba.

Impunidad, vaciamiento y el pacto extrajudicial

El proceso para que Eva Paole lograra su cometido demandó 14 años de litigio. En 2012 la Justicia finalmente dictaminó lo que ya se sabía: los análisis de ADN confirmaban el lazo biológico. Sin embargo, Goñi subraya la evidente complicidad judicial que protegió a Darío Sarasola y, tras su muerte en 2007, a su esposa Graciela Cavantó.

“La jueza que le dio esa complicidad se terminó yendo y terminó renunciando porque sabía que tenía un jury a la vuelta de la esquina”, detalló el periodista. Durante los 14 años que duró el juicio, Sarasola gozó de un entramado que le permitió vaciar la herencia: “Estuvo inhibido solamente durante seis meses. Si vos, yo o cualquier persona hoy tuviese un reclamo de filiación, no podríamos vender una bicicleta a la semana siguiente”, contrastó.

Pero el mayor secreto que revela la crónica de Goñi es el verdadero final de esta disputa. En el año 2014, cuando el Superior Tribunal de Justicia pampeano avaló —a través de un dictamen del Procurador General— que Eva Paole era legalmente la hija de Otero, el juicio quedó súbitamente paralizado. Las abultadas fojas del expediente judicial, compuesto por diez cuerpos que el periodista revisó minuciosamente durante meses, concluyen con una presentación donde ambas partes desisten sorpresivamente de continuar con los reclamos.

“Efectivamente hubo un acuerdo extrajudicial, hubo un acuerdo extrajudicial con dinero, por debajo de la mesa, en negro, de manera extraoficial”, develó Goñi. El monto, detallado en la publicación, cerró el litigio de forma silenciosa, un arreglo que, según el autor, “de ninguna manera dejó conforme a los hijos de Eva”, quien falleció finalmente en abril de 2023.

El impulso de un Premio Pulitzer

Aunque gran parte de la verdad fue descubierta en 2007, las barreras legales y el hermetismo de los involucrados estancaron la investigación durante años. Fue recién en 2024 cuando Goñi decidió plasmar todo en formato libro, impulsado por el periodista estadounidense Steve Fainaru.

Ganador del Premio Pulitzer por la cobertura de la Guerra de Irak en el Washington Post, Fainaru trabó una sólida amistad con Goñi en Argentina, a raíz de su trabajo conjunto durante la cobertura de abusos en el fútbol infantil (el renombrado “Caso Krüger”). Tras escuchar los pormenores del caso Otero durante un asado, Fainaru no dudó: “Es algo que podría haber ocurrido en cualquier parte del mundo y donde la realidad supera la ficción”. Hoy, el galardonado autor firma el prólogo de la obra.

El proceso de escritura de las 180 páginas de estricta no ficción incluyó no solo la lectura de miles de fojas, sino entrevistas reveladoras como la realizada al médico personal de Rufino Otero, quien hoy tiene 98 años.

Un lanzamiento con fuerte valor simbólico

La herencia maldita de Rufino Otero, editada por “Sueñera Ediciones” (sello alternativo de Editorial Sudestada) y con arte de contratapa del artista radicado en España, Pedro Rosso, se encuentra en la etapa final de maquetación y diseño de portada. Su autor espera lanzarlo oficialmente entre el 12 y el 13 de noviembre.

Para Goñi, el lugar elegido para la presentación no es casual: será en la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam). “Tiene mucha significancia. Fue no solo el lugar donde me formé como profesional, sino también el lugar que me cobijó. Tengo un origen familiar humilde, de clase trabajadora, y si no hubiese sido por la universidad pública y la beca de la universidad, yo no hubiese sido el único de mis seis hermanos, y el único en mi familia paterna y materna, en haber accedido a la educación superior”, reflexionó emocionado.

La obra promete ser una de las publicaciones más esperadas del año en la provincia, exponiendo de forma documentada un tramo de la historia reciente pampeana donde, como resumió el propio autor, “el dinero, la impunidad y la muerte se cruzaron de manera sistemática”.

Escuchá la entrevista completa:

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