El avión privado en el que viaja el senador brasileño Flávio Bolsonaro junto a su familia despegó en la madrugada de este miércoles desde el Aeropuerto Internacional de Puerto Iguazú, en la provincia de Misiones, con destino a los Estados Unidos. La partida se concretó tras permanecer más de un día en suelo argentino y en medio de un fuerte revuelo político y judicial en el país vecino.
A bordo de la aeronave viajaban ocho personas, incluyendo al círculo íntimo del legislador. Tras poco más de cinco horas de trayecto, la máquina aterrizó en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil, donde realizó una escala técnica para reabastecerse de combustible antes de continuar viaje hacia el aeropuerto ejecutivo de Opa-locka, ubicado en las inmediaciones de Miami. Un dato llamativo de la operación fue la ruta aérea seleccionada, la cual evitó ingresar en todo momento al espacio aéreo de Brasil.
La aeronave y el paso por la frontera argentina
El vuelo se llevó a cabo en un Gulfstream G400 con matrícula argentina LV-JQW, perteneciente a la empresa Baires Fly S.A. La aeronave había arribado a Puerto Iguazú el lunes por la noche proveniente del Aeroparque Jorge Newbery de la Ciudad de Buenos Aires. Si bien la compañía ya había iniciado los trámites de Aduana y Migraciones con la intención de despegar a primera hora del martes, el vuelo se demoró hasta las primeras horas del miércoles.
Horas después de que el jet despegara hacia Norteamérica, la Dirección Nacional de Migraciones de Argentina emitió un comunicado a través de la red social X para brindar precisiones sobre el tránsito de los ciudadanos brasileños. Desde el organismo confirmaron que Flávio Nantes Bolsonaro, Fernanda Antunes Figueira Bolsonaro, Carolina Figueira Bolsonaro y Luiza Figueira Bolsonaro hicieron su ingreso al país el lunes 27 de octubre a las 22:50 mediante el paso fronterizo del Puente Internacional Tancredo Neves.
La autoridad migratoria argentina remarcó que los cuatro miembros de la familia Bolsonaro cruzaron el control fronterizo portando “documentación hábil de viaje sin ningún impedimento legal para el ingreso al país”, subrayando además que el procedimiento se llevó adelante con total normalidad y sin incidentes.
Restricciones judiciales y acusaciones cruzadas
La salida del parlamentario brasileño se produjo en un escenario de alta tensión institucional. El lunes anterior, Flávio Bolsonaro había asegurado públicamente mediante un video en sus redes sociales que efectivos de la Policía Federal lo habían interceptado al salir de la casa de su padre, en Brasilia, para notificarle una resolución atribuida al magistrado del Supremo Tribunal Federal (STF), Alexandre de Moraes.
“Me ordenaron allí mismo, en la calle, que entregara mis pasaportes, y además tengo prohibido salir del país”, denunció en esa oportunidad el senador. Según su relato, la orden se habría librado el domingo por la noche tras confirmarse la derrota electoral de su espacio político. Sin embargo, ni el Supremo Tribunal Federal ni la Policía Federal respondieron de forma inmediata a los requerimientos de la prensa para ratificar el alcance de dicha notificación.
El legislador vinculó inicialmente el accionar a especulaciones sobre su posible salida al exterior —a raíz de declaraciones previas de su hermano, Eduardo Bolsonaro—, pero en la actualidad afronta complejas causas en los tribunales de su país. Entre ellas, la justicia investiga presuntos delitos de corrupción y lavado de dinero en el financiamiento del documental biográfico sobre su padre, titulado Dark Horse. A esta causa se suma un expediente en el STF por presunto blanqueo de activos en conjunto con el abogado Willer Tomaz, bajo la lupa judicial por movimientos financieros en el negocio de las apuestas.
