En una jornada electoral que quedará grabada en los libros de historia, Lula da Silva logró un hito inédito desde el retorno de la democracia en Brasil: ganar un balotaje tras haber quedado en segundo lugar en la primera vuelta. El líder del Partido de los Trabajadores (PT) derrotó al candidato liberal Flávio Bolsonaro, asegurándose así un cuarto mandato no consecutivo, una marca sin precedentes en la historia del gigante sudamericano.
Un resultado que rompió la tendencia histórica
Lula obtuvo el 51,76% de los votos, frente al 48,24% cosechado por el senador Bolsonaro. Este desenlace revierte la tendencia de la instancia inicial, donde el mandatario había alcanzado el 45,1% frente al 47% de su rival, una diferencia que los sondeos previos no habían logrado anticipar. Desde 1989, ningún candidato que hubiera perdido la primera vuelta había logrado llegar al Palacio de Planalto, una racha que se rompió este domingo.
Estrategia y campaña electoral
Tras la sorpresa del 4 de octubre, Lula movilizó rápidamente a sus bases e impulsó un ambicioso paquete de medidas sociales. Su campaña se centró en la defensa de la democracia, la inversión pública, la seguridad basada en inteligencia y la protección de la Amazonía. Durante su votación en San Pablo, el mandatario cuestionó duramente a su adversario, señalando que el candidato del Partido Liberal buscaba “gobernar con la bandera estadounidense”.
Medidas económicas y sociales clave
Para acortar distancias, el gobierno implementó una serie de políticas de impacto inmediato:
- Bolsa Família: Aumento del 15% que beneficia a casi 50 millones de personas, con un costo de 5.800 millones de reales.
- Reducción laboral: Aprobación de la semana laboral de 40 horas sin baja salarial.
- Créditos y alivio fiscal: Créditos públicos a bajo interés y refinanciación para morosos, con una inversión de 3.000 millones de reales.
- Combustibles: Eliminación de impuestos federales a la gasolina y subsidios al diésel, con un costo de 5.200 millones de reales.
Seguridad y política exterior
En materia de seguridad, Lula propuso la creación de un Ministerio de Seguridad Pública y una inversión de 10.000 millones de reales para fortalecer la inteligencia y la infraestructura policial. En el plano internacional, su reelección mantiene la apuesta por el multilateralismo, la integración regional y el fortalecimiento de los BRICS, en un contexto de incertidumbre sobre la relación con Estados Unidos tras los aranceles impuestos por la administración Trump en 2025.
Finalmente, el impacto ambiental ha sido un eje central: desde 2023, la deforestación en la Amazonía cayó un 45%, marcando un fuerte contraste con el incremento del 60% registrado durante la gestión de Jair Bolsonaro.
