¿Y si, en lugar de perseguir el cáncer hasta su última célula, pudiéramos detenerlo en la primera? Esta es la premisa que guía a Azra Raza, reconocida oncóloga e investigadora de la Universidad de Columbia, quien durante cuatro décadas ha trabajado en una idea disruptiva: detectar alteraciones celulares antes de que se conviertan en un tumor. Mientras la medicina actual concentra sus esfuerzos en combatir tumores ya establecidos mediante cirugías, quimioterapia o inmunoterapia, la propuesta de Raza busca intervenir en una etapa donde la enfermedad aún no ha producido síntomas ni daños visibles.
El proyecto ‘Stentinel’: un centinela en la sangre
El proyecto, denominado “Stentinel”, combina la estructura de un stent vascular tradicional —un pequeño tubo utilizado para mantener abiertos los vasos sanguíneos— con sensores electrónicos avanzados. Según explicó la especialista en el podcast No Time But Now, el dispositivo se colocaría en una vena del brazo para vigilar de forma continua el flujo sanguíneo. Su función sería identificar células con propiedades físicas anómalas y, tras detectarlas, aplicar un impulso eléctrico para destruirlas.
Raza aclaró que, aunque mostró una jeringa durante la entrevista para graficar su idea, el elemento decisivo no es un fármaco, sino el sistema implantable. El dispositivo generaría un campo eléctrico y mediría la impedancia al paso de cada elemento; si identifica una célula compatible con una tumoral, la descarga eléctrica se activaría automáticamente.
Desafíos científicos y el camino hacia la clínica
La tecnología busca superar la limitación de los análisis de sangre convencionales, que solo ofrecen una “fotografía” puntual de un momento determinado. Al monitorear el flujo de manera permanente, el sistema podría captar células tumorales circulantes que, de otro modo, pasarían desapercibidas. No obstante, la oncóloga reconoce que el desafío es inmenso: el dispositivo debe ser capaz de diferenciar con precisión una célula cancerosa de otras células grandes, inflamatorias o alteraciones benignas.
El proyecto se encuentra actualmente en una fase preclínica. Los componentes electrónicos han superado pruebas de laboratorio con señales simuladas y el stent físico está en etapa de fabricación. El siguiente paso, previsto para los próximos meses, consiste en realizar pruebas en animales de gran tamaño, como cerdos, para comprobar la eficacia del sistema. Raza estima que, de avanzar según lo previsto, los primeros ensayos en humanos podrían comenzar hacia 2029, enfocándose inicialmente en pacientes con alto riesgo de recaída.
Más allá del cáncer
La visión de la doctora Raza no se limita exclusivamente a la oncología. Durante la presentación, sugirió que un sistema capaz de reconocer biomarcadores específicos en la sangre podría adaptarse en el futuro para vigilar otras patologías, incluyendo enfermedades neurodegenerativas, diabetes y Alzheimer. Sin embargo, la comunidad médica mantiene la cautela: cualquier avance debe demostrar rigurosamente su seguridad, evitando riesgos como coágulos, infecciones o fallas mecánicas, además de asegurar que la intervención realmente modifique el curso de la enfermedad sin generar sobrediagnósticos.
Por el momento, el dispositivo no constituye una cura ni un tratamiento disponible. La oncóloga enfatiza que, mientras la investigación avanza, las recomendaciones actuales de prevención —como mamografías, colonoscopias y controles personalizados según antecedentes— siguen siendo las herramientas fundamentales para la detección temprana y el cuidado de la salud.
