IMÁGENES SENSIBLES

Un puma ingresó a un haras en General Pico y mató a tres potrillos

16 septiembre, 2026 a las 18:49

Un puma ingresó al haras Luna Nueva, en las afueras de General Pico, y mató tres potrillos durante la noche del lunes 14 de septiembre. El establecimiento está a unos 700 metros en línea recta del Trisquelia, donde funciona el golf. El hecho fue confirmado por Jorge Angelucci, uno de los responsables del emprendimiento, en diálogo con InfoPico Radio.

Diez años de trabajo y una pérdida que no se recupera

Angelucci explicó que la cría de caballos está lejos de ser un pasatiempo. «No es un hobby, porque la gente piensa que criar caballos es un hobby», remarcó, y lo comparó con cualquier otra actividad de producción animal, solo que con un destino deportivo en lugar de alimenticio.

Detalló que el proceso es largo y que cada animal representa una inversión de años: la yegua recibe servicio de un padrillo, la gestación dura once meses y medio y, una vez nacido, el potrillo debe esperar dos años para poder ser vendido.

«Se busca genética, se trata de mejorar, hay pedigrí que se busca, que se cruza», describió. Y agregó que todo ese trabajo quedó en la nada: «Y todo tirado a la basura porque a ese potrillo después hay que esperarlo dos años para poderlo vender, y ya no lo tengo, no lo tenemos».

«Hemos tenido la sorpresa desagradable de que un puma tan cerca de la ciudad. Es un trabajo de mucho tiempo»

Pasantes de Veterinaria hacían guardia esa misma noche

La temporada de servicios y nacimientos se concentra entre junio y septiembre, por lo que en el establecimiento hay potrillos de uno y dos meses de vida. Por eso, todas las noches hay personal controlando a las yeguas próximas al parto.

Según contó el entrevistado, esa tarea la cumplen dos estudiantes avanzadas de la Facultad de Ciencias Veterinarias, con las que el haras tiene un convenio marco de pasantías que además incluye una compensación económica. «Nada es librado al azar», sintetizó.

El impacto, dijo, no es solo económico. También pega en el ánimo del grupo de trabajo: «Todo el grupo humano que trabaja, muy consternado». Y sumó una preocupación extra: en el establecimiento hay yeguas de terceros que llegan para recibir servicio de los tres padrillos del haras. «Podría haber matado un potrillo de un cliente, que sería más lamentable», señaló.

Un predio pegado a la ciudad y a un circuito de running

Lo que más inquieta al productor es la cercanía del animal con zonas habitadas. Frente a las instalaciones del haras circula gente todos los días, a pie, en bicicleta o corriendo. «Usan la zona como un circuito de running», describió.

Angelucci enumeró los sectores que quedan a pocos metros del lugar del ataque:

  • El barrio Trisquelia, a 700 u 800 metros en línea recta.
  • El barrio Rucci, cruzando Trisquelia.
  • La zona de Pueblo Nuevo, donde ya había comentarios de avistajes.

Los avistajes que antes parecían un rumor

El entrevistado recordó que en los últimos tiempos circulaban versiones de vecinos y gente de campo que aseguraban haber visto una hembra con cachorros, especialmente durante la cosecha de maíz, cuando los animales quedan sin cobertura vegetal.

«Pensaba uno que no puede ser que esté tan cerca. Bueno, se ve que todos esos comentarios hoy puedo afirmar que son concretos y ciertos»

A eso le sumó otro problema que padecen los productores de la zona: la cantidad de jabalíes, que generan daños de distinto tipo. «En fin, el puma es una amenaza muy seria», resumió.

Trampas, fauna y un pedido a las autoridades

Desde el haras se contactó a la Dirección de Recursos Naturales y Fauna, cuyos representantes quedaron en analizar la posibilidad de llevar trampas especiales para intentar capturar al animal y evitar nuevos ataques.

Mientras tanto, habrá que extremar los cuidados con los animales, algo que Angelucci considera un procedimiento forzado: sostuvo que lo ideal es que las yeguas y los potrillos estén a campo, expuestos a las inclemencias del tiempo, porque eso fortalece su estructura ósea. «Estamos con un procedimiento anormal para poder evitar algo», dijo.

De todos modos, aclaró que no está en condiciones de garantizar que no vuelva a pasar: «No estamos exentos de que esto vuelva a repetirse». Y cerró con una advertencia dirigida a los organismos con competencia en el tema:

«Depende no de uno en lo personal, sino de alguien que tenga las posibilidades de alertar y proteger a la sociedad, porque si no lo vamos a tener paseando por la peatonal. Es una cosa de locos»

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