MENOS JAULAS – Columna de Aves de La Pampa: hoy conoceremos al picabuey (machetornis rixosa)

29 agosto, 2026 a las 18:00

Hoy descrubriremos juntos las particularidades del Picabuey, seguro alguna vez lo vieron. O pueden ir a conocerlo hoy a la plaza San Martín de General Pico, esperar verlo pasar mientras están sentados en un banco frente a la Municipalidad, buscarlo en la Reserva Delfín Pérez o, quién sabe, encontrarlo en su propio patio. En el mío también están. Contame si los ves en el tuyo o en algún otro lugar de La Pampa.

Aunque solemos asociarlo con ambientes rurales, también puede aparecer en espacios abiertos modificados por nosotros. Es una de esas aves que aprendieron a encontrar oportunidades en paisajes que cambiaron.

¿Cómo reconocerlo en La Pampa?

Mide unos 20 cm. Es un ave estilizada, de patas relativamente largas, y se lo ve muy cómodo caminando y haciendo carreritas por el suelo. Caza y recolecta alimento, y también puede aprovechar insectos y parásitos asociados a grandes mamíferos, domésticos o salvajes. Generalmente anda en pareja o en pequeños grupos.

Tiene las partes inferiores amarillas, el dorso pardo grisáceo y la cabeza grisácea, con una corona naranja oculta que no siempre podemos ver.

Pero les voy a proponer otra forma de buscarlo.

Cuando vean ganado pastando, no miren solamente la vaca.

Miren entre sus patas. Miren unos metros detrás. Miren el alambrado cercano. Y miren también su lomo.

Puede que el picabuey ya esté ahí, esperando que el próximo paso haga saltar su próxima comida.

Una vaca caminando lentamente por el campo y, detrás, un pajarito amarillo que parece seguirla. A veces corre entre sus patas. Otras, directamente se le sube al lomo y viaja con ella.

Lo vemos tanto así que hasta le pusimos un nombre que cuenta esa relación: picabuey.

Pero hay algo que no cierra.

Las vacas no son de acá.

El picabuey sí.

Entonces apareció una de esas preguntas que a mí después no me dejan tranquila. A ver si me ayudan a responderla:

¿Qué hacía el picabuey antes de que hubiera bueyes?

Porque hubo un tiempo en nuestros pastizales en que no había vacas, ni caballos, ni alambrados.

Y el picabuey ya estaba acá.

Sigamos a la vaca

Para entenderlo hay que mirar qué ocurre cuando un animal grande atraviesa el pastizal.

Cada pisada mueve los tallos, sacude la vegetación y hace que pequeños insectos y otros artrópodos que estaban escondidos salten, corran o vuelen.

Para la vaca no pasó nada.

Para el picabuey, se acaba de servir la mesa.

Por eso muchas veces no está siguiendo a la vaca. Está siguiendo lo que la vaca provoca.

Y subirse a su lomo también tiene sentido: desde allí consigue una plataforma elevada desde donde observar mientras el animal sigue avanzando.

Un verdadero mangrullo con patas.

Pero antes de la vaca…

Acá aparece una pista maravillosa, y yo misma lo he visto en Corrientes.

Los picabueyes también han sido observados asociados a carpinchos.

Los siguen mientras pastan, aprovechan los pequeños animales que hacen salir de la vegetación e incluso utilizan sus lomos como perchas desde donde observar.

Y eso nos permite entender algo importante: el picabuey no necesita una vaca. Necesita movimiento.

La llegada del ganado le ofreció nuevos animales capaces de producir algo que él ya sabía aprovechar: insectos huyendo entre el pasto.

No sé exactamente qué animales seguían los picabueyes de hace cientos de años, y sería lindo imaginarlo.

El carpincho nos alcanza para mostrarnos que esa relación no pertenece exclusivamente al ganado.

Y eso es lo que más me gusta de detenerme a mirar la naturaleza: una escena que parecía completamente normal puede esconder una pregunta enorme.

No tenemos toda la respuesta.

Pero sigamos cuestionando, nutriéndonos y aprendiendo juntos.

Nos vemos el próximo sábado, con menos jaulas y más aves por compartir.

¡Nos leemos!

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