La provincia de La Pampa comenzó a tomar medidas preventivas ante el fenómeno de El Niño, que según los especialistas ya está activo y tendría una intensidad elevada. El Secretario de Recursos Hídricos, José Gobbi, confirmó que el gobernador Sergio Ziliotto dispuso la creación de una unidad de gestión para coordinar acciones frente a posibles excedentes hídricos que afectarían principalmente el noreste provincial.
Un Niño de alta intensidad que llegaría hasta el otoño de 2027
Gobbi explicó que el gobierno provincial viene monitoreando la evolución del fenómeno climático desde marzo de 2026. Se trata de un calentamiento del agua del océano Pacífico en la zona ecuatorial que se desplaza desde el sudeste asiático hacia las costas americanas.
«La característica que tiene el que se está generando en estos momentos es que va a tener potencialmente una intensidad bastante alta», señaló el funcionario, citando estimaciones de la Organización Meteorológica Mundial, el Servicio Meteorológico de Estados Unidos y el Servicio Meteorológico Nacional.
Las proyecciones indican que el fenómeno alcanzaría su máxima expresión en diciembre, con precipitaciones por encima de lo normal que podrían extenderse desde finales de noviembre de 2026 hasta mediados del otoño de 2027.
El mito del Río Quinto: una aclaración necesaria
El secretario desmintió una creencia arraigada en la región. Las inundaciones del noreste pampeano no se producen por el desborde del Río Quinto, sino por las características de una cuenca endorreica que no tiene salida al océano ni a otro río.
«Lo que nosotros tenemos es una serie de palanganas que se van llenando progresivamente con una pendiente desde el noroeste hacia el sureste y que termina en el área de Quemú-Quemú. Cuando tenemos un período de excesos hídricos, el agua no tiene dónde ir»
Esta zona comprende el territorio ubicado desde la Ruta 35 hacia el este y desde la Ruta 5 hacia el norte. Gobbi precisó que cuando se activa el sistema hídrico regional, la influencia del Río Quinto es «relativamente limitada», aunque sí genera problemas de transitabilidad en la Ruta 188 y el camino del Meridiano Quinto.
La obra de los daneses: otro mito a derribar
El funcionario también se refirió a la obra inconclusa conocida como «de los daneses», sobre la cual existe la creencia de que su finalización evitaría las inundaciones. «Eso tampoco es correcto», afirmó.
Recordó que durante la inundación de 2016 se anegaron entre 370.000 y 420.000 hectáreas, según relevamientos satelitales de la secretaría. El cuenco de los daneses tiene capacidad para unas 40.000 a 45.000 hectáreas.
«Vos no podés meter el agua de 400.000 hectáreas en 40.000. Es imposible», graficó Gobbi. Aclaró que esa infraestructura está diseñada para recibir el exceso de agua y proteger las localidades, no para evitar que el campo se inunde.
Vivir entre sequías e inundaciones
El secretario describió al noreste pampeano como un área de transición climática entre la pampa húmeda y la zona semiárida del oeste provincial. «Vivimos entre ciclos de sequía y ciclos de inundación. Nos gusta vivir en el medio, pero vamos a tener ciclos naturales de ambos», reconoció.
Las medidas preventivas que ya se vienen ejecutando incluyen:
- Limpieza de canales de desagüe
- Mantenimiento de alcantarillado
- Relevamiento de equipamiento disponible: bombas de desagote, retroexcavadoras y maquinaria
- Desarrollo de protocolos de acción con el Instituto Interamericano de Reducción de Riesgos
Este último trabajo cuenta con financiamiento del Consejo Federal de Inversiones y abarca tres etapas: prevención, respuesta durante la emergencia y recuperación posterior.
Unidad de gestión para coordinar la respuesta
La nueva unidad de gestión de eventos hidrometeorológicos extremos, creada por decisión del gobernador Ziliotto, tiene como objetivo articular la acción de los distintos organismos provinciales. El foco estará puesto fundamentalmente en el noreste, la zona más densamente poblada y con mayor relevancia en la producción agropecuaria.
«Si vos te preparás con anticipación, disminuís los costos y los daños potenciales», resumió Gobbi. «Si estás con el agua al cuello, hay un montón de acciones que no podés hacer. Se te cortan los caminos, no te entra el equipamiento».




