En medio del debate por la posible derogación de la Ley de Etiquetado Frontal, estudios revelan que la gran mayoría de los argentinos apoya esta herramienta de advertencia nutricional que permite identificar productos con excesos de nutrientes críticos.
En pocas líneas
- Casi el 90% de los argentinos apoya la Ley de Etiquetado Frontal, considerándola una herramienta clara y sencilla para identificar excesos de nutrientes críticos.
- Más del 50% de la población utiliza los sellos octogonales como guía al comprar, modificando sus hábitos de consumo, especialmente en productos como yogures y galletitas.
- La presidenta del Colegio de Nutricionistas de La Pampa, Carolina Gallo, destacó la efectividad superior del modelo argentino frente a otros de la región, que identifica más precisamente los productos menos saludables.
- Estos hallazgos cobran especial importancia ante el debate actual por la posible derogación de la ley impulsada por el gobierno nacional.
Carolina Gallo, presidenta del Colegio de Nutricionistas de La Pampa, reveló datos contundentes sobre la aceptación de los sellos octogonales negros entre la población. “Casi el 90% de la población está de acuerdo con los sellitos en los paquetes porque les resulta una advertencia clara, rápida, sencilla”, afirmó la profesional en diálogo con InfoPico Radio.
Según estudios realizados por el Ministerio de Salud de la Nación, organizaciones como la Federación Interamericana del Corazón (FICC) y UNICEF, estos sellos han demostrado ser efectivos para guiar las decisiones de compra de los consumidores.
“Más del 50% de la población los utiliza como guía al momento de comprar y manifiesta que ha cambiado su intención de compra”, explicó Gallo, destacando que productos como yogures, galletitas y barras de cereal fueron los más afectados por este cambio de hábitos.
La especialista defendió la efectividad del sistema argentino frente a otros modelos de la región: “Este etiquetado permite identificar con más precisión los excesos de estos nutrientes críticos en los productos alimenticios”. Según comparaciones realizadas, el modelo argentino identifica un 70% de yogures altos en azúcares, mientras que el de Uruguay solo advierte un 10%.
Además, estudios con grupos focales -en los que participó población de La Pampa- demostraron que los consumidores encuentran en los octógonos una herramienta útil para tomar decisiones informadas. “La intención es alertar al consumidor de que ese producto no es tan saludable”, puntualizó Gallo.
La nutricionista rechazó el argumento de que los sellos confunden a los consumidores: “No creo que confunda al consumidor, más vale, la intención es alertar al consumidor de que ese producto no es tan saludable. La ley no es prohibitiva, simplemente fomenta el derecho a la información”.
Estos datos cobran particular relevancia en el contexto actual, donde el gobierno nacional impulsa la derogación de la ley sancionada en 2021, argumentando la necesidad de armonizar criterios comerciales dentro del Mercosur.


