El Programa de Acompañamiento al Egreso (PAE), destinado a jóvenes sin cuidados parentales, exhibe resultados concretos en la provincia de La Pampa como consecuencia del trabajo interinstitucional impulsado por el Estado provincial. La iniciativa busca brindarles herramientas y un sostenimiento económico para desarrollar su autonomía una vez que cumplen la mayoría de edad.
El PAE, enmarcado en la Ley 27.364, tiene como objetivo ofrecer “protección específica para adolescentes y jóvenes que transitaron una medida excepcional de separación de sus familias de origen, y viven o vivieron en dispositivos alternativos de cuidado, extendiendo el acompañamiento más allá de los 18 años”. El programa comprende a personas de entre 13 y 21 años, extensible hasta los 25 si se encuentran estudiando o realizando capacitaciones.
Juan Pablo Bonino, subsecretario de Niñez, Adolescencia y Familia, explicó que la ley surgió de una iniciativa del Consejo Federal de Niñez, Adolescencia y Familia, con la participación de todas las jurisdicciones. El funcionario calificó la política como una de las más importantes, ya que “permite visibilizar resultados concretos, con un Estado garantizando oportunidades, con recursos y acompañamientos concretos, para que sean guiados en un camino hacia su autonomía, y en igualdad de condiciones para desarrollarse”.
El programa se estructura en dos etapas. La primera se inicia a los 13 años o al ingresar a un dispositivo de cuidado, donde un referente acompaña al joven para fortalecer su autonomía. La segunda etapa comienza con el egreso y se extiende hasta los 21 o 25 años, período en el cual tienen derecho a recibir una asignación económica mensual equivalente al 80% del salario mínimo, vital y móvil.
En este contexto, Bonino destacó el compromiso provincial ante la falta de fondos nacionales. “Durante el primer año del gobierno de Javier Milei, este programa estuvo parado. No llegaron los fondos para sostenerlo. En La Pampa nunca se cortó, porque el Gobierno provincial aportó los recursos para que siguiera adelante”, afirmó el subsecretario. “Siempre dijimos que nuestras juventudes y adolescencias no necesitan más penas, sino más oportunidades. En este programa se apunta a eso”, añadió.
Por su parte, la subdirectora Penal Juvenil, Gimena Funes, señaló que el PAE “consagró nuevos derechos para una población que históricamente estuvo invisibilizada. Niñas, niños y adolescentes que crecieron bajo la protección del Estado. Hoy tenemos a jóvenes que a través de sus palabras y sus gestos nos muestran como el PAE les cambió la vida”.
Los casos de Antonela, Gianfranco y Brisa ejemplifican el impacto del programa. Antonela, tras crecer en una familia de contención, se capacitó en panificación y actualmente cursa la Formación Profesional en Pastelería. Gianfranco, quien había abandonado sus estudios, logró finalizar el secundario gracias al acompañamiento y se perfeccionó en carpintería y reparación de muebles. Brisa, por su parte, se capacitó en costura, adquirió sus propias máquinas a través de Economía Social y hoy tiene una marca de indumentaria deportiva, además de haber comenzado la carrera de Trabajo Social.
Funes concluyó que “este programa propicia el reconocimiento de que el acompañamiento es clave para el desarrollo de la autonomía de las personas”.








