Judiciales

Condenaron a un enfermero por abusar de una compañera en el shockroom de pediatría del hospital de General Pico

8 mayo, 2026 a las 20:28

La Justicia le impuso seis meses de prisión en suspenso tras probarse que manoseó y besó a la fuerza a la víctima durante su turno laboral. La mujer tardó semanas en formalizar la denuncia por miedo a perder su contrato precarizado.

Un grave hecho de violencia de género y abuso sexual dentro de un hospital público pampeano encontró finalmente respuesta judicial. El juez de audiencia de General Pico, Marcelo Luis Pagano, condenó a un empleado del establecimiento a la pena de seis meses de prisión de ejecución condicional por ser autor del delito de abuso sexual simple en dos hechos distintos cometidos el mismo día.

Los episodios que salieron a la luz y se dieron por probados durante el juicio oral ocurrieron el 26 de mayo de 2023, en el interior del shockroom de urgencias pediátricas. Según se detalló en el debate, la víctima (una enfermera contratada del lugar) se encontraba tomando un breve descanso alrededor de las 11:30 de la mañana cuando el condenado ingresó al sector. Aprovechando que no había testigos, la tomó por la espalda apoyando sus genitales erectos y le realizó tocamientos por encima de la ropa tanto en los glúteos como en los pechos.

La pesadilla de la profesional de la salud no terminó allí. Apenas un par de horas más tarde, cerca de las 13:00, el agresor volvió a entrar al sector, se le acercó y la besó en la boca sin ningún tipo de consentimiento. Ante la parálisis y el posterior reclamo de la víctima para que se detuviera, el sujeto le respondió con total impunidad: “Tenemos algo pendiente, mirá cómo me la ponés”.

Temor a perder el empleo y secuelas psicológicas

El caso expuso además la vulnerabilidad laboral que muchas veces frena las denuncias por abuso. Durante las audiencias quedó claro que la mujer tardó cerca de dos meses en acudir a la policía penal porque se encontraba bajo un contrato temporal (“artículo 6”) y temía que, si hablaba, perdería su fuente de trabajo. Además, denunció una inicial lentitud por parte de las autoridades médicas para intervenir, lo que derivó en que tuviera que seguir compartiendo espacio con su abusador. Recién tras la intervención de la Coordinación de Género del hospital, el protocolo se activó formalmente.

El impacto de los abusos fue devastador para la joven. Las pericias elaboradas por psicólogos y psiquiatras forenses demostraron que sufrió Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT), severos cuadros de angustia, insomnio, ataques de pánico y miedo persistente a cruzarse con el acusado en la calle o en los tribunales.

El fallo

El Ministerio Público Fiscal, representado por el fiscal Francisco Trucco, y la querella de la víctima, a cargo de la defensora Soledad Forte, habían impulsado la acusación. Del otro lado, la defensa, ejercida por los abogados Pedro Febre y Joaquín Gómez, intentó desacreditar a la mujer y pidió la absolución.

Finalmente, el juez Pagano desestimó la postura defensiva, remarcando la contundencia de las pericias y la coherencia del relato de la damnificada. Además de los seis meses de prisión en suspenso, la sentencia le impone al abusador una prohibición de acercamiento y contacto por dos años. También se lo obliga a someterse a tratamiento psicológico y a asistir al programa de masculinidades violentas dependiente del Ente de Políticas Socializadoras de La Pampa.

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