En el marco del Día Nacional del Agua, el secretario de Recursos Hídricos de la provincia de La Pampa, José Gobbi, dialogó con InfoPico Radio 99.9 para brindar un panorama detallado sobre dos frentes vitales para la región: el histórico conflicto con Mendoza por el río Atuel y los cuestionamientos sobre la calidad del agua de red que consumen los pampeanos.
El agua del Atuel: “Mendoza sigue sin cumplir”
Pese a que en los últimos meses se registró el ingreso esporádico de agua por el cauce del río Atuel en territorio pampeano, el funcionario fue tajante y aclaró que no se trata de un acatamiento judicial.
“Mendoza sigue sin cumplir con el fallo del 2020. Lo que entra es agua de descarte, ya sea por exceso de riego, precipitaciones o porque tienen que lavar los canales en el oasis de San Rafael”, explicó Gobbi.
Ante la inacción de la Corte Suprema de Justicia de la Nación —que según el secretario recibe las presentaciones pampeanas pero “no dan pie a cumplir su propio fallo”—, la provincia mantiene sus expectativas en el ámbito internacional. Gobbi destacó el avance de la denuncia presentada por la Fundación Chadileuvú y la Asamblea por los Ríos Pampeanos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). El organismo ya intimó al Estado argentino y analiza su respuesta, lo que podría derivar en una resolución que obligue a restituir el derecho humano al agua para la sociedad pampeana.
Arsénico, flúor y la seguridad del agua en General Pico
Cambiando de eje, el secretario abordó la preocupación recurrente sobre el agua subterránea en el noreste provincial. Aclaró que la presencia de arsénico y flúor es una condición natural y endémica de los sedimentos en toda la región, una característica geológica que se extiende hasta el norte del país.
Sin embargo, llevó tranquilidad a los vecinos asegurando que el agua que sale de la canilla es completamente segura. Detalló que las municipalidades y cooperativas, como Corpico, realizan análisis semanales para garantizar su potabilidad. Además, la Administración Provincial del Agua (APA) efectúa un doble chequeo trimestral para monitorear tanto los niveles químicos como bacteriológicos.
“Si tengo un martillo en la mano, todo lo que sale es un clavo”
Con esta gráfica frase, Gobbi descartó que la instalación masiva de plantas de ósmosis inversa sea la única salida para tratar el agua en todas las localidades. “No necesariamente es la solución universal ni se justifica desde el punto de vista económico en todos los casos”, detalló. En muchos lugares, explicó, el problema se resuelve simplemente mezclando distintos tipos de agua para bajar los tenores de arsénico a los límites aceptados por la salud pública.
La clave, insistió el funcionario, pasa por evaluar cada perforación de manera particular y mantener un monitoreo constante bajo protocolos de gestión internacionales, evitando generar pánico sobre una temática que las autoridades tienen bajo control.
Finalmente, dejó una advertencia para las zonas rurales. Recomendó a los productores y familias que consumen agua de molino que realicen análisis exhaustivos. Explicó que, al estar ubicados cerca de los abrevaderos, las napas suelen contaminarse con bacterias y nitrógeno producto de las heces de la hacienda, por lo que es vital testear el agua para determinar si requiere algún tratamiento antes del consumo humano.



