El agresor recibió una pena de siete meses de prisión en suspenso tras un juicio abreviado. Deberá someterse a un tratamiento psicológico para varones condenados por violencia de género y tiene prohibido acercarse a la víctima.
Un apicultor de 51 años fue condenado por la Justicia de La Pampa a siete meses de prisión de ejecución condicional luego de haber hostigado y amenazado sistemáticamente a su expareja. El nivel de violencia machista escaló a tal punto que el hombre llegó a presentarse en el domicilio de la mujer con un bidón que presumiblemente contenía combustible.
El fallo fue dictado por la jueza de Control María Florencia Maza, quien homologó el acuerdo de juicio abreviado alcanzado por la fiscal María Micaela Sucurro, las abogadas defensoras y el propio acusado. Los delitos, calificados como amenazas simples reiteradas y enmarcados en la Ley 26.485 de violencia de género, ocurrieron en Santa Rosa entre agosto de 2024 y enero de 2026.
Según detalla el expediente judicial, tras la ruptura del vínculo, el condenado sometió a la víctima a reiteradas frases intimidatorias. El momento de mayor temor para la mujer se produjo cuando él le aseguró que “la mataría” y que “la iba a prender fuego”, intimidación que cobró mayor realismo cuando se presentó con el bidón.
El último episodio de hostigamiento se registró la noche del 16 de enero de 2026. El agresor ingresó abruptamente a la casa de su exmujer al notar que ella se encontraba tomando mates en la cocina junto a sus hijos y un hombre (un proveedor). Exigiendo explicaciones sobre la presencia de esta persona, le gritó: “Esto parece un cabaret, acá respetás mi cuadra, mi casa, ya te dije que te tenés que ir de acá, esto va a terminar mal”.
Al carecer de antecedentes penales, la condena impuesta se mantendrá en suspenso. Sin embargo, para evitar que la pena se vuelva efectiva, el hombre deberá cumplir durante dos años estrictas reglas de conducta: tiene prohibido cualquier tipo de contacto -físico o virtual- con su expareja, no podrá acercarse a su vivienda y deberá completar obligatoriamente un tratamiento psicoterapéutico en el dispositivo provincial de atención a varones condenados por violencia de género.

