Nino Adrian Bonivardo fue condenado hoy a cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo tras ser hallado culpable del delito de estafas reiteradas en 202 hechos. Además, la Justicia lo declaró reincidente. El imputado, un comerciante de 41 años, se encuentra detenido desde el inicio de la investigación en noviembre de 2024. Según se desprende del fallo, el perjuicio económico total ocasionado ronda los 900.000 dólares.
La sentencia fue dictada en el marco de un juicio abreviado por los jueces de la Audiencia de Juicio de Santa Rosa, Carlos Besi, Gastón Boulenaz y Daniel Sáez Zamora. El acuerdo fue rubricado por el fiscal general Guillermo Sancho, los defensores particulares Rodrigo Villa y Seila Domínguez Ardohain, y el propio acusado, quien admitió la autoría de las defraudaciones. También suscribió el acuerdo la representante de la querella y damnificada, Mercedes Elena Maldonado.
En el expediente penal quedó probado que Bonivardo vendió, en nombre de la empresa de turismo “Nuova Viajes”, paquetes internacionales y salidas grupales a distintos destinos y en diferentes fechas, incluyendo viajes que estaban previstos para 2025. El condenado recibía sumas de dinero de los clientes, ya sea en efectivo o mediante transferencias a sus cuentas personales y billeteras virtuales, en concepto de señas o cancelación total de los servicios.
Sin embargo, una vez que obtenía el dinero, no realizaba los depósitos ni los pagos correspondientes a las firmas mayoristas para cumplir con lo pactado. Esta maniobra frustró los viajes y generó un enorme perjuicio económico tanto al propietario de la agencia, Daniel Pansa, como a los clientes que abonaron por servicios que no pudieron utilizar. Los jueces señalaron que, aunque algunos damnificados contrataron directamente con Pansa, era Bonivardo quien se encargaba de toda la cuestión operativa y quien, en definitiva, se apropió de los fondos.
El fallo detalla situaciones críticas, como la ocurrida en octubre de 2024 con grupos de pasajeros que se encontraban en Cuba y Punta Cana. En esa ocasión, el dueño de la agencia debió costear los pasajes de regreso a la Argentina porque Bonivardo había entregado “pasajes aéreos falsos”. El monto del perjuicio a los clientes ascendió a aproximadamente 74.660.824 pesos, 594.175 dólares y 600 euros, mientras que la defraudación a Pansa fue de unos 200.000 dólares.
La investigación también reveló maniobras sofisticadas de engaño. Se detectó la creación de correos electrónicos falsos para simular comunicaciones con empresas como Europamundo y Aerolíneas Argentinas. La aerolínea de bandera confirmó que direcciones como “[email protected]” no pertenecían a sus dominios. Pericias de la División de Análisis de Telecomunicaciones de la Policía provincial mostraron que algunos de estos correos fueron generados desde una dirección IP asignada al imputado.
Uno de los episodios más llamativos citados por el Tribunal fue el ardid utilizado para impedir un viaje al exterior. Bonivardo alegó ante un grupo de pasajeros que la combi que los trasladaría al aeropuerto había chocado con una vaca cerca de Quemú Quemú y que los ocupantes estaban hospitalizados en General Pico. Debido a este supuesto accidente, los clientes perdieron su vuelo. Sin embargo, un informe policial confirmó que dicho siniestro vial nunca existió y que fue una excusa para ocultar la falta de reservas.
Los magistrados concluyeron que en los 202 hechos quedaron demostrados los elementos de la estafa: el ardid o engaño, el error de las víctimas, la disposición patrimonial y el perjuicio. “La modalidad engañosa para que el sujeto pasivo caiga en un error quedó determinada al ofrecer un servicio turístico con la creencia errónea que iba a cumplirse”, finalizaron los jueces Besi, Boulenaz y Sáez Zamora.


