Cultura

De la ilusión a la frustración: Por qué las plantas que compramos lindas terminan muriendo en pocos meses

8 febrero, 2026 a las 08:00
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En su paso por los estudios de InfoPico Radio 99.9, la técnica en floricultura Jimena Asquini abordó uno de los temas más frustrantes para los amantes de la jardinería: esas plantas que compramos con ilusión en el vivero y que, a los pocos meses, terminan secas sin explicación aparente. Con un enfoque didáctico y directo, la especialista desmitificó el cuidado de especies clásicas como el Pino Limón, la Lavanda y el Jazmín del Cabo, adaptando los consejos a la realidad climática y edafológica de General Pico y la zona.

El misterio del Pino Limón

Uno de los protagonistas de la entrevista fue el Juniperus Wilma, conocido popularmente como Pino Limón por su aroma cítrico y color amarillento. Asquini fue contundente al describir el escenario habitual: “Es el clásico, pero súper clásico que todo el mundo compra y sabe que le va a durar un plazo de seis, siete u ocho meses y se va a morir”.

Según la experta, el problema no es siempre la “mano” del dueño, sino el desconocimiento de dos factores claves:

  • El hongo radicular: Esta especie es propensa a un hongo que ataca el sistema de raíces, secando la planta por partes desde abajo hacia arriba. Para evitarlo, Asquini recomendó aplicar un fungicida preventivo cada 15 días.
  • La memoria del riego: El pino se adapta a una rutina. “Si la planta se adaptó a que la riegues una vez por semana, sigan una vez por semana. No dejen porque hace mucho calor y lo riegan dos veces más, porque el cambio en el sistema de riego estropea el sistema radicular”, advirtió.

Hojas grises: menos agua

Otro error común ocurre con plantas como la Lavanda o la Ruda. Citando al reconocido botánico Juan José Valla, Asquini explicó una regla de oro para la jardinería: “Las plantas de hojas grises no requieren agua”.

El color grisáceo del follaje funciona como un repelente natural del sol, indicando que la especie proviene de climas secos o desérticos. Por ende, el exceso de riego suele ser la causa principal de su muerte. “La mayoría piensa que hay que echarle mucha agua para que no se ponga verde, y la terminan ahogando”, señaló.

El Jazmín del Cabo y el suelo pampeano

Respecto a la Gardenia augusta (Jazmín del Cabo), la técnica explicó por qué sus hojas suelen ponerse amarillas hacia octubre. El problema radica en el suelo de La Pampa: “Nosotros tenemos un pH totalmente alcalino, muy salitroso. Eso hace que la planta no pueda absorber nutrientes, entra en un déficit nutricional, sobre todo de hierro”.

“El Jazmín del Cabo no puede estar al sol, es una planta que requiere sol solamente de mañana; de tarde no puede tener porque la planta se quema”.

Para combatir la clorosis férrica y mejorar la salud de la planta, Asquini compartió un truco casero y efectivo: regar con agua y vinagre.

La receta: Diluir una cucharada de vinagre en un litro de agua. Esto baja el pH del suelo y permite que el hierro esté disponible para las raíces. Una vez realizado este tratamiento durante un mes, se puede aplicar sulfato de hierro para lograr ese color verde brillante característico.

Santa Rita y el frío

Finalmente, se mencionó el caso de la Santa Rita, una planta tropical nativa de Brasil que sufre con las bajas temperaturas de nuestra región. Asquini recordó que esta especie no soporta climas por debajo de los 12 grados sin protección, por lo que es fundamental taparla durante el invierno pampeano para evitar que se hiele, especialmente cuando la planta es joven.

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