Campaña estival en La Pampa: el déficit hídrico golpea a los cultivos en pleno período crítico

3 febrero, 2026 a las 09:00
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Aunque las lluvias de fin de enero trajeron alivio en zonas como General Pico, el estrés térmico y la falta de agua deterioraron el estado general de los sembrados. El maíz temprano y el girasol son los más afectados, mientras que la soja y el maní enfrentan la amenaza de la arañuela roja.

Finalizó la siembra de la campaña estival 2025/26 en la provincia de La Pampa, cerrando una etapa marcada por contrastes. Si bien el inicio del ciclo permitió una implantación exitosa en la totalidad de la superficie estimada —que alcanza las 1.588.800 hectáreas—, el desarrollo de los cultivos se ha visto comprometido por condiciones climáticas adversas durante el mes de enero.

Según el último informe agronómico de la Bolsa de Cereales de Córdoba, al cual tuvo acceso este medio, la combinación de altas temperaturas y escasas precipitaciones durante la primera quincena del mes acentuó el estrés hídrico. Esto provocó un deterioro en la condición general de los lotes y una marcada heterogeneidad en los resultados, dependiendo de la fecha de siembra y la calidad del ambiente.

El impacto en Maíz y Girasol

Los cultivos que atravesaron su período crítico durante enero fueron los que sufrieron el mayor impacto. En el caso del maíz temprano, los colaboradores zonales reportaron cuadros muy afectados, con pérdidas de potencial de rendimiento significativas. Ante esta situación irreversible, muchos productores optaron por destinar estos lotes al picado para consumo animal (ensilaje o consumo en pie), modificando el destino final del cultivo.

Por su parte, el maíz tardío, que representa el 70% de la superficie sembrada del cereal, se sostiene en mejor condición, aunque su evolución depende estrictamente de la continuidad de las precipitaciones en las próximas semanas.

El girasol presenta un escenario dispar. Los lotes sembrados en fechas tempranas son los más comprometidos, mostrando capítulos desuniformes, especialmente en suelos con menor capacidad de retención hídrica. Sin embargo, en zonas de mayor aptitud agrícola, como los departamentos de Maracó, Chapaleufú y Quemú Quemú, se observan mejores desempeños. Al igual que con el maíz, en los casos más críticos se recurrió al pastoreo con hacienda como estrategia de emergencia ante la inviabilidad de la cosecha.

Soja, Maní y situación sanitaria

La soja y el maní se encuentran transitando etapas reproductivas iniciales, aproximándose a su período crítico. La soja de primera muestra una mayor afectación, mientras que los planteos de segunda han reaccionado favorablemente a las lluvias de finales de enero.

En cuanto al estado sanitario, la sequía favoreció la aparición de plagas asociadas al estrés hídrico. La principal adversidad reportada en soja y maní es la arañuela roja (Tetranychus urticae), con niveles de incidencia que varían de bajos a medios, y algunos focos altos.

Respecto al maíz, si bien la presión sanitaria es baja, se detectaron apariciones puntuales de isoca cogollera y de la chicharrita (Dalbulus maidis), aunque mayormente con baja incidencia, un dato que trae cierta tranquilidad al sector tras las campañas pasadas.

El alivio de las lluvias en el norte pampeano

El reporte destaca que, tras un inicio de mes seco, la última semana de enero trajo precipitaciones más generalizadas. El norte de la provincia fue el más beneficiado, registrándose acumulados importantes, con un máximo reportado de 70 mm en la zona de General Pico.

Este aporte hídrico permitió una recarga parcial de los perfiles de suelo y mejoró las expectativas para los cultivos tardíos. No obstante, los mapas de agua útil indican que las reservas siguen siendo ajustadas en amplios sectores de la provincia, por lo que el éxito de la campaña dependerá de que el clima acompañe durante febrero y marzo.